Los masones no reconocemos a Breivik «El Terrible» como tal y seguro que él tampoco

El terrible asesinato masivo, perpetrado en Noruega por un joven desequilibrado, del que todavía se sabe poco, viene a aumentar una larga lista de acciones criminales de naturaleza semejante ocurridas en diversos países. Desgraciadamente, basta con revisar la prensa de los últimos años para encontrar tan triste reiteración. Sus autores reflejan perfiles psicóticos análogos, reivindicando a menudo las que ellos consideran sus "causas nobles". Lo ocurrido en Oslo recuerda de inmediato la matanza de Oklahoma, en 1995, con 168 muertos y más de 800 heridos…

Figura, en el atropellado curriculum-vitae del criminal noruego que ahora causa la alarma general, la para nosotros sólo supuesta condición humana de masón junto a la de supuesto cristiano, miembro cotizante del Partido del Progreso, en la extrema derecha de su país, hasta hace poco. Sólo quienes siguen profesando su habitual y aviesa inquina contra la Masonería, bestia negra de la caverna tradicional de nuestro país, son capaces de insinuar cualquier relación causal entre el desmán de Oslo y los principios que sustentan y propugnan los masones de cualquier etnia, en todas las latitudes.

Tradición masónica en Noruega
Los reyes escandinavos, además de cristianos, son masones casi desde la cuna. La masonería nórdica (con un Rito crístico bien diferenciado de otros métodos masónicos) es una institución tan nacional como la Iglesia Luterana y cualquier ciudadano mayor de edad tiene derecho a ser admitido en una logia, si carece de antecedentes penales. Que decida fotografiarse revestido de su mandil ritual por capricho o prefiera fotografiarse con atuendo universitario el día de su graduación, es cosa suya. Ni lo uno ni lo otro reflejarán cómo es, ni lo que ha asimilado íntimamente, ya sea en una logia o en una universidad.

Auténticos masones
Quienes llevamos muchos años perseverando en nuestros talleres hemos visto pasar por ellos a personas con diversas motivaciones: ya fuera la curiosidad culta de algunos, la equívoca procura de promoción social de otros, el morboso deseo de adentrarse en lo que entienden como “esotérico”, el respaldo de alguna postura política o la simple inercia de una tradición familiar. Normalmente, de todos ellos sólo quienes logran traspasar esa inicial motivación, identificándose con el contenido real de la filosofía masónica, y de sus principios universalistas perduran generalmente como auténticos masones hasta el final de su vida.

Reforzar cautelas
Por nuestra escuela, como por otras escuelas, han pasado y seguirán pasando hombres y mujeres con condiciones, capacidades y cualidades que irán aflorando gradualmente. Algunas tendencias son difícilmente detectables en primera instancia y, por ello, es necesario reforzar las cautelas a la hora de admitir candidatos y antes de otorgar a estos la graduación de “maestro”. Quienes hemos accedido a la Orden en países en los que la Masonería ha solido estar estigmatizada y perseguida, hemos caído tambien, con alguna frecuencia, en la tentación de un aperturismo tolerante diferente al de aquellos en los que la Institución fue bien recibida desde el siglo XVIII, como es el caso de los países escandinavos o de los anglosajones.

Satisfacción de su ego
Dudo mucho que el joven Anders Behring Breivik haya sido masón durante más tiempo del necesario para satisfacer su taimado ego, ser recibido de buena fe en la Orden, asistir a la ceremonia simbólica correspondiente y hacerse fotografiar con un flamante mandil. El hábito no hace al monje. Es algo lamentablemente comparable con lo que ocurre a menudo con una “primera comunión” o con muchas de las bodas bendecidas religiosamente a perpetuidad…

Por supuesto, su expulsión de la Orden ha sido fulminante. Sin duda, al tal Breivik le habrá importado un comino… Los masones no reconocemos a Breirik el Terrible como masón y estoy seguro de que él tampoco se considera tal.

*Amando Hurtado es miembro de una Logia Masónica, escritor y licenciado en Derecho

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