Los «mandamientos» del Estado laico

¿Está preparada España para un Estado laico?

Autofinanciación, símbolos, enseñanza y papel de la mujer, temas clave en España

“La neutralidad compete al Estado, nadie puede prohibir a las confesiones que se manifiesten, siempre y cuando no incumplan la ley”

¿Está preparada España para dar el salto a un verdadero Estado laico? La futura Ley de Libertad Religiosa, frenada sine die, podría regular la presencia de los símbolos religiosos en el espacio público, pero dejará al margen otros aspectos, capitales, para la consecución de un país apartado de la influencia de la Iglesia católica. Las inminentes visitas de Benedicto XVI a Compostela, Barcelona y Madrid, la mayor parte de cuyos gastos serán sufragados por el erario público, son buena muestra de ello.

Aspectos como la financiación de las confesiones religiosas, la enseñanza de la religión en las escuelas públicas, el papel de la mujer, la intromisión de los líderes religiosos en el debate político, la igualdad de trato a las confesiones religiosas, la denuncia de los Acuerdos Iglesia-Estado o cuestiones como la privacidad de datos (ligada a la apostasía) se presentan como algunos de los "mandamientos" que habría de cumplir un hipotético Estado laico en España.

1.- AUTOFINANCIACIÓN

"Lo lógico y lo necesario es que las instituciones religiosas se autofinancien. Que sean sus propios fieles los que la subvencionen", afirma, tajante, el teólogo Evaristo Villar, miembro de Redes Cristianas. A lo largo de 2009, la Iglesia católica recibió, en virtud de distintos conceptos (educación, IRPF, patrimonio, acción caritativa y social…) 15.000 millones de euros, mientras que el conjunto de religiones "de notorio arraigo" apenas se llevan, en conjunto, cinco millones de euros a través de la Fundación Pluralismo y Convivencia. Su director, José Manuel López, entiende que "el sistema actual del 0'7 debe desarrollarse para ser más igualitario, puesto que no todas las confesiones con acuerdo de cooperación están accediendo al sistema". Todo lo contrario que opina Francisco Delgado, presidente de Europa Laica, para quien "las organizaciones religiosas han de autofinanciarse", lo que no ocurre con el actual sistema, que detrae un porcentaje del total de los impuestos que paga cada ciudadano. El catedrático de la Complutense Antonio Piñero, es de la misma opinión. "Las confesiones no pueden vivir del papá Estado". "Sería importante conseguirla de cara a ganar independencia de cualquier poder político o económico", añade Javier Baeza, de la "iglesia roja" de San Carlos Borromeo.

2.- ENSEÑANZA
Desde hace décadas, la Iglesia católica cuenta con una importante red de centros concertados, y es notoria la presencia de profesores de Religión -contratados y, en su caso, despedidos por el obispo, pero pagados por la Administración- en todos los colegios públicos. En menor medida, también musulmanes y evangélicos. "El Estado ha de velar por la laicidad de la Enseñanza", afirma Francisco Delgado, quien sostiene que no hay cabida para la enseñanza de conceptos confesionales en la escuela. Otra cosa sería una materia sobre Historia de las Religiones. "La escuela pública no es lugar para enseñar religión", apunta Evaristo Villar, "para eso están las iglesias, sinagogas y mezquitas".

3.- SÍMBOLOS
Quizá el tema más polémico a corto plazo sea el de la persistencia de símbolos religiosos en los lugares públicos, así como la celebración de funerales de Estado o juramentos para cargos oficiales. "No sería lógico que en el Parlamento existiera un crucifijo. Debería desaparecer el crucifijo en las tomas de posesión, porque lo público es de todos, creyentes, no creyentes, ateos, agnósticos, creyentes de distintas religiones", incide Evaristo Villar.
Para Antonio Piñero, "lo más sencillo y práctico es que no aparezca ninguno", pues "basta con que aceptemos el de una confesión, para que las otras exijan que aparezcan los suyos. Eso nos llevaría a una pared dedicada a los símbolos, y eso sería una estupidez". José Manuel López busca una posición intermedia, indicando que "hay que distinguir entre los elementos que son culturales y los religiosos. No tiene sentido hoy que haya una cruz presidiendo un pleno municipal. Sin embargo, muchas fiestas populares están marcadas por la religión que ya han pasado a ser exclusivamente culturales". En las antípodas, el presidente de Europa Laica, quien va más allá y recalca que "los responsables políticos, en función de su cargo público, no deberían de participar de actos religiosos, incluida la actual jefatura del Estado".

4.- IGUALDAD. EL PAPEL DE LA MUJER
"Parece mentira que tengamos que cuestionarnos esto" apunta Antonio Piñero al referirse al papel de la mujer en la religión. "La mujer es igual al varón. No habría ni que plantearlo", insiste, añadiendo que esto bien debiera aplicarse al sacerdocio femenino. Evaristo Villar, por su parte, recuerda cómo "la mayoría de las personas que van a misa o al culto son mujeres, y sin embargo no tienen la última responsabilidad sobre ninguna cosa". "La mujer es una menor de edad, un ser a quien se protege pero en quien no se confía", reafirma. "La mujer, en los Evangelios, es una expresión inequívoca de la presencia del dios de Jesús en cuanto esta es marginada y excluida", apunta Javier Baeza. "No tiene sentido continuar con una iglesia que relega a la mujer a papeles secundarios. Los creyentes tenemos que dar pasos serios y valientes en este orden. Que las mujeres presidan y nos confirmen en la fe".

5.- NEUTRALIDAD
"La neutralidad compete al Estado, nadie puede prohibir a las confesiones que se manifiesten, siempre y cuando no incumplan la ley", recalca el director de la Fundación Pluralismo y Convivencia. No sólo hablamos del papel de garante que las instituciones deben llevar a cabo en nuestro país, sino también de las posibles injerencias que, a cuenta de algunas leyes (aborto, matrimonio gay…) hace la jerarquía eclesiástica. "Los obispos pueden opinar como cualquier ciudadano, pero pretender imponer una moral privada a todo un colectivo no es de recibo, y menos que se diga, como han hecho algunos obispos, que el Parlamento no tiene autoridad para sacar leyes sobre aborto o eutanasia. El Parlamento es el representante del Estado. Ninguna confesión religiosa tiene derecho a imponer su moral a las leyes públicas" aclara Evaristo Villar.
Para Francisco Delgado, "las jerarquías religiosas están en su derecho de mostrar su opinión, de cara a sus fieles, de cualquier cuestión civil o leyes que no acepten sus principios y dogmas. Otra cosa muy distinta es que lo hagan financiándolo con dinero de todos los contribuyentes, o que utilicen la calumnia ante niños (hecho muy grave) y ante la ciudadanía, hecho que la fiscalía del Estado debería de perseguir de oficio, pues en ocasiones algunos líderes religiosos se convierten en verdaderos "terroristas" con sus soflamas y documentos". Molesta, además, las palabras para algunas realidades, con los ominosos silencios en otras cuestiones. "Me preocupan más los silencios respecto a los efectos de la economía, la persecución a los inmigrantes, las condiciones en que viven niños en centros de protección y reforma, el tráfico de mujeres… Los silencios respecto a estas realidades sí que son reprobables", indica Javier Baeza.

6.- EQUIDAD
Un auténtico Estado laico ha de tratar a todas las confesiones por igual, algo que en la actualidad no se da y por lo que se está trabajando. ¿Igualar hacia arriba o disminuir los privilegios de la confesión mayoritaria? El presidente de Europa Laica lo tiene claro: "El trato ha de ser a todas por igual, sin privilegios jurídicos, simbólicos, económicos o en materia de enseñanza. También han de ser tratadas, societariamente, al igual que a cualquier asociación o agrupación de ciudadanos, no con estatutos especiales". Evaristo Villar es de la misma opinión: "Todo lo que sea privilegio en la Iglesia católica, debe desaparecer, y los demás no deberían luchar por conseguir un estatus injusto. Hay otras muchas instituciones que no son religiosas, y que tienen los mismos derechos".
Antonio Piñero no lo ve tan fácil, puesto que "aunque en teoría debiera ser así, en la práctica la fuerza de los hechos ofrece una permisividad mayor para la confesión mayoritaria".

7.- ACUERDOS Y CONCORDATOS
En la actualidad, las relaciones Iglesia católica-Estado se basan en los Acuerdos Iglesia-Estado de 1979, que tanto Evaristo Villar como Francisco Delgado tachan de "anticonstitucionales", pidiendo su derogación. Javier Baeza va más allá. "Lo que creo es que el estado del Vaticano ha de desaparecer. Es una ofensa a la realidad de los pobres y no le veo encaje en el evangelio".
Con musulmanes, evangélicos y judíos, se suscribieron otra serie de convenios en 1992. "El importante es que se cumpla el marco legal actual, que no se está haciendo. Esto es lo que nosotros estamos impulsando a expensas de la ley de libertad religiosa", apunta José Manuel López. "Se trata de cumplir las normativas para aproximar el factor religioso a su realidad sociológica", que nos ofrece "un papel menos relevante en la sociedad española" de las religiones.

8.- APOSTASÍA
Abandonar la religión debiera ser "un acto libre e íntimo", asegura Antonio Piñero. "Parece mentira que en el siglo XXI haya que declarar apostasías". Para Evaristo Villar, "aquel que quiere marcharse de una confesión tiene todo el derecho a hacerlo sin que le pongan obstáculos. La religión o es libre, o no sirve para nada".

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