Los laicistas exigen al Gobierno que elimine el Arzobispado castrense y todos los símbolos confesionales en las Fuerzas Armadas

Antes incluso de que se conozca la reforma de la ley de libertad religiosa que el Gobierno tiene en estudio, la ofensiva laicista contra los símbolos católicos en la sociedad. En este sentido, una asociación llamada “Europa Laica” ha exigido ya al Gobierno, en vísperas de la celebración del la festividad del Corpus Christi, en cuya procesión en Toledo es tradicional la presencia del Ejército, que elimine de las Fuerzas Armadas (FFAA) todas las ceremonias y símbolos confesionales. La petición se ha cursado ante la proximidad del debate del Proyecto de Ley de Derechos y Deberes de los Militares, actualmente en trámite en el Consejo de Estado, con el objetivo de que se respete el principio de la a-onfesionalidad del Estado que proclama la constitución, según ha informado la asociación.

Europa Laica demanda que las Fuerzas Armadas y otros cuerpos de seguridad del Estado, tengan un Reglamento Ceremonial y de Protocolo «estrictamente laico». Además, subraya que «es preocupante» observar cómo el Gobierno, en el debate del actual anteproyecto de ley, presenta como un avance hacia la a-confesionalidad, la supresión de los honores al Santísimo Sacramento, mientras conserva una buena cantidad de ceremonias, ritos y oficios de carácter netamente confesionales, apunta.

En ese sentido, reclama la supresión de órganos y servicios confesionales dentro de la propia estructura de las FFAA, porque considera «inadmisible», por ejemplo, que exista un Arzobispado Castrense, con catedral propia y un extenso plantel de capellanes castrenses, dependientes económica y orgánicamente del Ministerio de Defensa. «Los Presupuestos Generales del Estado y los fondos públicos de y para toda la ciudadanía no deben financiar instituciones religiosas y confesionales», recalca.

Asimismo, demanda también que la futura ley impida la asistencia, con carácter oficial, de miembros de las FFAA a procesiones y otros actos católicos o de cualquier otra confesión religiosa, pues supone una grave vulneración del principio constitucional de la aconfesionalidad del Estado. «El hecho de que haya habido una tradición y una vinculación histórica impuesta entre las FFAA del estado español y la Iglesia católica no es justificación alguna, ya que la democracia debe tener como principio rector de sus planteamientos y acciones el principio constitucional de la a-confesionalidad del Estado y de sus instituciones», puntualiza.

”No” a la presencia del Ejército en las procesiones

Por su parte, “Andalucía Laica” pidió a las autoridades e instituciones públicas, como antesala a la celebración mañana del Corpus en capitales de provincia como Granada y Sevilla, que no formen parte del cortejo procesional de dicha fiesta porque esto supone «la vulneración del principio de neutralidad y aconfesionalidad del Estado».

Según esta asociación, cuando autoridades públicas y personal de las instituciones del Estado forman parte de estos cortejos en calidad de representantes públicos, están rompiendo «la imprescindible neutralidad en materia religiosa que debe presidir la actuación de las instituciones públicas y de sus representantes», ya que el Corpus es una procesión religiosa que forma parte de la libre expresión de las creencias de una parte de la ciudadanía.

Por ello, pidieron a los representantes de las autoridades e instituciones del Estado que, si desean salir en el Corpus, lo hagan siempre a título personal. Así, se conseguiría «un correcto y adecuado entendimiento de la separación efectiva entre el Estado y las confesiones religiosas». De lo contrario, criticó Andalucía laica, se transmite una «identificación del poder civil con la religión católica que podría asociarse a otros momentos de nuestra historia, pero que en ningún caso se corresponde con la imagen de un estado aconfesional ni por supuesto respeta el ordenamiento constitucional español».

Igualmente, lamentaron que también formen parte de la procesión o la acompañen los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, o distintas compañías del Ejército, ya que esto, a juicio de la asociación, «no deja de ser una escenificación arcaica de supeditación de los poderes del Estado a una cierta autoridad religiosa, en este caso católica, pero sería válida para cualquier otra».

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