Los judíos ultraortodoxos declaran la guerra a internet

Varios rabinos ultra ortodoxos en Israel han iniciado lo que denominan una «guerra por mandato divino» en contra de la utilización de internet entre sus seguidores. Según ellos, la red está llena de «abominaciones»

“La campaña en contra de internet y las páginas web ultra ortodoxas que destruyen todo lo que es bueno es una guerra por mandato divino”, escribió recientemente en el diario HaModia el rabino Shmuel Halevy Vozner, un prominente intérprete de la ley judía.

Conscientes de la realidad y vigilantes ante posibles sacrilegios, los rabinos han obligado en las últimas semanas al cierre de algunas páginas web ultra ortodoxas que desde hace unos años se están convirtiendo en una fuente de información alternativa a los periódicos de marcada línea religiosa.

Además de tachar a estas activas páginas web y sus foros (incluido uno dedicado a los solteros ultra ortodoxos) de “difusores de discursos malvados, chismes, mentiras e impureza”, los rabinos han dictaminado que anunciarse en esos medios es pecado. No sorprende por lo tanto que periódicos como HaModia, Yeted Ne’eman y HaMevaser, que en los últimos años han perdido a muchos anunciantes que prefieren internet, hayan dado amplia cobertura a las palabras de los rabinos diciendo que esos sitios web son pecaminosos.

La caza comenzó el mes pasado, cuando en las calles del ultra ortodoxo Mea Shearim comenzaron a aparecer carteles firmados por el Comité para la Pureza del Barrio. Los carteles denunciaban el creciente uso de internet entre los seminaristas que viven fuera de la escuela para rabinos, en pisos de alquiler sin supervisión.

“Para nuestra sorpresa, en los pisos sin supervisión se han encontrado ordenadores con todo tipo de abominaciones, Dios nos proteja”, señalan los carteles. Poco después, un grupo de rabinos prominentes, entre ellos el venerado sabio de 99 años Yosef Shalom Eliashiv, publicaron un comunicado en el que declaraban prohibido el uso de internet en los hogares. Tan sólo se permitirán excepciones si la forma de vida de una persona depende del uso de internet, y después de establecerse unos “completos” filtros aprobados por los rabinos.

Los israelíes laicos se enorgullecen de que su país se encuentre a la cabeza en tecnología relacionada con internet. Pero los ultra ortodoxos siempre se han esforzado por ser una comunidad aparte, preservando su estilo de vida y los barrios cerrados, guiados estrictamente por la ley judía tal y como la interpretan sus rabinos.

Tras el establecimiento de Israel en 1948, los ultra ortodoxos -preocupados por la posible secularización de sus jóvenes en el Ejército- consiguieron aplazamientos para que no se les llamase a filas de manera obligatoria, tal y como al resto de los israelíes. Dichos aplazamientos se transformaron de hecho en exenciones.

Internet se percibe ahora como otra gran amenaza que podría incitar a los jóvenes ultra ortodoxos a integrase de manera amplia en la sociedad de Israel. “Creemos que es muy peligroso”, dice Yitzhak Goldknopf, un rabino y maestro de Jerusalén que colabora con un comité para asegurar que se observa el Sabbat. “Es algo que podría provocar muchos daños”.

Otro profesor, Avraham Feiner, que es también concejal municipal, subraya que algunos padres laicos están preocupados por el impacto que puede tener internet en sus hijos. “Si el israelí laico medio está buscando formas de bloquearlo, ¿qué se espera de los ultra ortodoxos?. Siempre encontraremos formas para preservar a nuestra juventud bendita, pura”. Internet se percibe principalmente como algo que viola las normas relativas a la modestia (según las creencias ultra ortodoxas, no se pueden publicar ni siquiera los rostros de las mujeres). La red, según los rabinos, es también rica en “discursos malignos” y “chismes sin valor”.

Pero los empleados de la página web Haredim, que fue obligada a cerrar por respeto a los rabinos, dejaron ver en su mensaje de despedida que quizás fueron algunos artículos que habrían dejado en entredicho a políticos ultra ortodoxos u otras tramas la verdadera razón de la clausura. “Pese a la enorme pérdida económica, atendemos a los grandes sabios de Israel y respetamos su decisión”, escribieron.

Otra página web, B’Chadrei Charedim, se mantiene tenazmente en pie, aunque sus dos principales responsables han dimitido debido a la presión. Su propietario, Guy Cohen, que es un israelí laico, ha amenazado con demandar por calumnias al rabino Moshe Karp, a quien acusa de estar detrás de esta persecución. Cohen asegura que la publicidad ha caído en picado desde que comenzó esta cruzada, y que ha perdido 1 millón de shekels (unos 263.000 dólares) en las últimas semanas.

Por otra parte, un grupo ultra ortodoxo, Vishnitz Hasidic, ha dicho a sus seguidores que si instalan en sus hogares una conexión a internet (un “instrumento de impureza”), sus hijos serán excluidos del sistema educativo del movimiento.

Pero no todos los rabinos ultra ortodoxos secundan esta persecución. El rabino Haim Amsalem, discípulo de Ovadia Yosef, el sabio más respetado entre los rabinos sefardíes, ha asegurado que éste último se ha negado a firmar la nueva norma. “Es cierto que internet es algo malo y dañino, pero no obstante nuestros grandes sabios sefardíes entienden que es un instrumento que puede ser utilizado para acercar a la gente” al judaísmo.

Sin embargo, el rabino Feiner sostiene que los más jóvenes no deberían poder utilizar internet, ni siquiera con filtros: «Cuando sean lo suficientemente mayores para distinguir el bien del mal, les expondremos a ello, bajo supervisión».

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