Los jóvenes guardias suizos y el Papa integrista

Están ya a punto los jóvenes guardias suizos. Se trata de jóvenes españoles adoctrinados durante un año para acompañar a Su Santidad el Papa en su presencia en Madrid, donde se celebrará el próximo viernes, sábado y domingo la Jornada Mundial de la Juventud (JNJ). Esta iniciativa sobre los jóvenes guardias suizos –que roza el ridículo y la pantomima- se inició en 1982, cuando Juan Pablo II visitó España. Entre ellos, entre estos guardias de pacotilla, se acostumbra a hablar del Sumo Pontífice como si fuera el Vicecristo. Toda una ocurrencia de modernos meapilas.

La Gaceta, el diario ultramontano, dedicaba ayer una página de promoción a la visita pontificia. Éstas son las ofertas: “Por solo 7´95 euros más con La Gaceta, una pulsera decenario de perlas barrocas con la cruz y con la bandera de España” “Por sólo 4.95 euros más con La Gaceta unas gafas sun planet con los colores de la bandera del Vaticano” y “Una balconera de 50×100 cms especialmente diseñada para dar la bienvenida al Papa.”

En volandas
Los más integristas dentro del integrista PP andan ahora en volandas soñando con el integrista Joseph Ratzinger, más de veinte años ejerciendo de censor de los católicos progresistas y, sobre todo, de los teólogos de la Liberación, a los que se les acusaba de marxistas o revolucionarios. Entre Juan Pablo II y Benedicto XVI enterraron definitivamente a Juan XXIII y, con él, al Concilio Vaticano II. Aquello fue tan bien orientado como efímero.

El Concilio frustrado
Los jerarcas más reaccionarios boicotearon el regreso a los orígenes del cristianismo, que era uno de los propósitos del Concilio frustrado. Como lo eran también los intentos de un futuro de normalidad democrática entre católicos vinculados con partidos de izquierdas y los dirigentes del catolicismo. Comparar la doctrina básica de los evangelios con la realidad de la Iglesia -desde hace muchísimos siglos- produce bochorno. Pero lo cierto, por desgracia, es que en el frente religioso la derechona se pasea como Pedro por su casa.

El nacional catolicismo
Hay una oleada ideológica en el interior del episcopado que ansía recuperar –en su mayor parte posible- el nacional catolicismo, que fue uno de los ejes más sólidos de los cuarenta años del general Franco. Las relaciones fácticas entre la derecha política española y la derecha católica son fluidas y, en general, cordiales y de ayuda mutua. La estancia de Benedicto XVI en Madrid favorece objetivamente al Partido Popular con las urnas a la vista. Cuanto rodeará al Papa dentro de unos días será la carcunda de toda la vida en sus diversas versiones.

La bandera del Vaticano
¿A quién representa la bandera del Vaticano? Al único Estado teocrático y, por ende, no democrático de Europa, que sigue marginando a las mujeres y que sigue permitiéndose dar lecciones contra el espantajo del relativismo. Odian los jefes de la Iglesia el relativismo. Benedicto XVI, también. Prefieren, en lugar del relativismo, los dogmas o el totalitarismo. Nada que ver, muy poco que ver, con el mensaje de Jesús de Nazaret. Están, pues, mucho más cerca de los fariseos que de quien les plantó cara, por muchos jóvenes guardias suizos que le pongan al Papa llamándolo Vicecristo.

Enric Sopena es director de ELPLURAL.COM

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