Los herejes de Estrasburgo

Dos hurras por el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo. El primero, por haber puesto negro sobre blanco lo obvio: la presencia en solitario de un crucifijo en un aula vulnera la libertad religiosa de los alumnos. El segundo, por la erisipela que esa decisión ha provocado en los legionarios de Dios en régimen de monopolio. El escozor les hace trinar con un patetismo de lo más divertido. Un ejemplo: “Como los alacranes que se clavan su propio aguijón y agonizan víctimas de su propio veneno, diríase que Europa hubiera decidido aniquilarse, marginando y negando la herencia histórica que la constituye”.

No hace falta que les diga que ese rasgado de casullas es obra de Juan Manuel De Prada. Lo soltó, cómo no, en Cope, dentro de una pieza que avanzaba de delirio en delirio y que terminó tal que así: “Cuando el odium fidei se decide a esconder la cruz de Cristo, no está lejano el día en que los cristianos sean perseguidos como delincuentes. Ese será el siguiente paso, y cuando se decida a darlo, que será pronto, muy pronto, lo hará también disfrazando el odium fidei con coartadas jurídicas”.

Cristina López Schlichting, compañera de reclinatorio herciano de Prada, no quiso perderse la lapidación de los togados europeos. He aquí una de sus piedras: “Ustedes no respetan la filiación de Europa y, por lo tanto, están cerca de la intolerancia. La intolerancia que quiere imponer el laicismo obligatorio”. Como si a los aludidos les importase un pito, aún les lanzó este guijarro dedicado: “Quiero que sepan una cosa, señores magistrados de Estrasburgo: acepto su magisterio porque soy cristiana y como cristiana, partidaria de la ley y del Estado de Derecho”. ¿A santo de qué tanta bronca, entonces?

Juan Carlos I, rey de ‘El Mundo’

Siempre imposible de contentar, a Pedro Jota Ramírez le supo a poco llevar del ronzal a Zapatero y Rajoy a la primera fiesta de aniversario de su periódico. En la segunda, celebrada el miércoles y recogida ayer a todo trapo en portada, fue Juan Carlos de Borbón en persona quien participó en los juegos florales. “El Rey elogia el ‘periodismo de calidad, crítico y responsable’ en el aniversario de El Mundo”, presumía un titular de lado a lado de la primera plana. Tres sumarios con aroma a incienso adornaban el eco de sociedad. El último contaba que “Don Juan Carlos dio mil enhorabuenas a la plantilla y al director, Pedro J. Ramírez, de quien destacó su apasionada profesionalidad y su entrega”. Interprétenlo ustedes.

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