Los goleadores de Dios

El Vaticano. Este podría ser, en un futuro próximo, el nombre de un equipo de fútbol de Primera División, puesto en pie por la actual cúpula de la Iglesia católica. Con el objetivo de organizar una formación que esté "a la altura del Roma, Inter, Génova y Sampdoria", como ha explicado el cardenal Tarcizio Bertone, secretario de Estado.

A la espera del evento, en febrero debutará la Clericus Cup, un campeonato de 16 equipos en los que jugarán, de momento, estudiantes seleccionados en las universidades pontificias de Roma y que, a partir del 2008, se ampliará a toda la península, con equipos formados en los seminarios. "Así como el modelo de las chicas es la soubrette, para el 40% de los chicos es el futbolista", subrayó Bertone, por lo que, según él, "se necesitan modelos fiables que ayuden a construir personalidades globales". "Los entrenadores no son solo técnicos, sino educadores", dijo en otra ocasión.
El sueño del salesiano Bertone empezó a tomar cuerpo durante el Mundial de 1990, después de constatar que 42 jugadores del campeonato procedían de los centros salesianos de todo el mundo. "Si por ejemplo seleccionásemos a todos los universitarios brasileños, podríamos poner en pie un magnífico equipo", dijo días atrás. "¡Imaginar una selección formada solo por fenómenos al estilo de Ronaldinho!", comentaron algunos cronistas italianos. El primer paso para concretar la utopía ha tenido lugar estos días, cuando el número dos de la Iglesia contactó con Edo Costantini, presidente del Centro Deportivo Italiano. "Quiero que registre al equipo del Vaticano", le dijo.
La afición al fútbol de Bertone procede de lejos. Antes de ser nombrado cardenal, dirigió en su diócesis de Génova crónicas radiofónicas sobre dos partidos de los equipos locales, Génova y Sampdoria. Desde allí participaba también en el programa No solo deporte, que cada lunes emite la Radio Vaticana, en el que altas jerarquías de la Iglesia católica comentan los partidos del domingo anterior. En su diócesis, una vez pidió y obtuvo la anticipación de un partido para que no cayera en los horarios acostumbrados de las misas y en otra ocasión escribió una carta pastoral sobre Deporte y el día del Señor.

La Guardia Suiza
Pasar del fútbol retransmitido a jugarlo será otro cantar, aunque en el Vaticano ya existen, además de muchos hinchas con sotana y capelo cardenalicio, un equipo de fútbol. Es el de los guardias suizos, que compite en Roma con formaciones semejantes de la FAO, RAI y corresponsales extranjeros, entre otros, y que, gracias al entrenamiento, suelen ganar a los sedentarios y barrigudos adversarios. La Guardia Suiza participa también en un minicampeonato vaticano, en el que se enfrenta con el equipo de los Museos Vaticanos y el de la Tipografía Poliglota, la imprenta del Papa. Los tres equipos disputaron ayer noche el primer triangular del Estado Pontificio, seguido desde la tribuna por los cardenales Bertone y Pio Laghi, exministro de Educación de la Santa Sede.
Uno de los superhinchas del Estado papal es el cardenal Fiorenzo Angelini, ministro de Sanidad, comentarista habitual de los partidos de la Primera División italiana desde las pantallas de Sat2000, y desde los micrófonos de la Radio Vaticana. En No solo deporte (transmite por FM pero también se puede escuchar por internet), Angelini se las tuvo ayer con Lucarelli, capitán del Livorno, por una patosa falta contra Pandev, del Lazio: "Un capitán debe controlar los nervios y no olvidar que tiene la responsabilidad de que en el campo se juegue correctamente".
Cuando la emisora empezó a retransmitir No solo deporte, muchos viejos monseñores se llevaron las manos a la cabeza por el escándalo que, según ellos, provocaba. Lo único que sucedió fue que emisoras de todo el mundo pidieron poder conectarse. El responsable del canal es Sean Patrick Lovett y el redactor deportivo es Luca Collodi, que en su juventud retransmitió encuentros de Segunda y Tercera División en la radio diocesana de Liorna. "En el programa hacemos una lectura del deporte como una diversión que conlleva un respeto de los valores colectivos, de las reglas del juego y del propio cuerpo", explicó a EL PERIÓDICO. Al final del programa, la radio pasa su cuña habitual, Christus Vincit, que, con el respeto debido, puede un día cerrar los partidos victoriosos del futuro equipo El Vaticano.

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