Los funerales civiles en Zaragoza ganan presencia con despedidas ‘a la carta’

Ya no resulta extraño asistir a una boda civil con la novia vestida de blanco y todos los elementos clásicos de los enlaces católicos en torno a la pareja. Las ceremonias laicas, incluso los ‘bautizos’, han evolucionado hasta el punto de ser confundibles con las celebradas por la iglesia, que ya solo guarda como elementos propios la presencia de un sacerdote, los salmos y canciones y la iconografía.

Los funerales, aunque más lentamente, no escapan a esta tendencia. Solo el año pasado tuvieron lugar en el cementerio de Torrero un total de 52 despedidas civiles, cuando hace un lustro apenas sumaban una treintena. Y aunque la cifra es todavía es muy discreta en comparación con las ceremonias religiosas -supone apenas un 2% del total- resulta previsible que este número crezca a medio y largo plazo, con un 25,90% de la sociedad aragonesa no creyente, según los datos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). En Inglaterra

El incremento de despedidas sin contenidos religiosos en Zaragoza coincide con dos factores importantes. Por un lado, la modificación del reglamento municipal del cementerio de Torrero en mayo de 2015, habilitando salas laicas para convertirse en una necrópolis aconfesional.

Tan solo una de las capillas contiene permanentemente todos los elementos de culto de la religión católica para la celebración de funerales, mientras que el resto son de uso compartido para otro tipo de creencias religiosas o para celebración de ceremonias laicas. Por otro lado, la apertura de otros complejos tanatorios de carácter privado en Zaragoza que cuentan con espacios multifuncionales que se adaptan mejor a este modelo de adiós.

En la Comunidad son varias las empresas que organizan este tipo de despedidas. La última en echar a rodar es dHumana, cuyos socios vieron la necesidad de ofrecer el servicio cuando perdieron a un amigo que deseaba un rito de este tipo. “Ofrecemos un servicio integral, dando un acompañamiento completo gracias a la colaboración con otras empresas, también con funerarias”, explica Jaime Minguillón, uno de los miembros de la empresa.

Pero, ¿cómo es un funeral laico? ¿Cómo se desarrolla la ceremonia? “Buscamos personalizar el ritual funerario, enfocando la ceremonia en la vida del difunto, en su biografía, respetando sus ideales en vida y según sus deseos”. Para ello, se entrevistan previamente con los allegados para conocer más la personalidad y trayectoria vital del fallecido y así elaborar un texto acorde, que acompañan incluso con fotografías, vídeos o recuerdos especiales. El acto tiene una duración aproximada de 30 minutos.

En este tipo de actos participan también los familiares y amigos que lo desean, dedicando unas palabras al difunto o compartiendo momentos compartidos.

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