Los embajadores ante el Vaticano denuncian un «laicismo mal entendido que impide una sociedad armónica»

En esta línea, denunció ante el Pontífice el ataque de una "laicidad mal entendida" que pone en peligro la "armonía de las sociedades". Esta laicidad, según Galassi, está basada "por intereses individuales" que derivan de "una errónea convicción de libertad personal absoluta". También alertó que existe "una tendencia por transformar estos intereses en derechos sin deber que obstaculizan el progreso de una sociedad armónica y solidaria".

Advierten de que el año que terminó estuvo "cubierto de nubes amenazantes" que llevan a una "espiral de violencia sin fin"

El decano del cuerpo diplomático acreditado ante el Vaticano, el embajador de San Marino, Giovanni Galassi, denunció hoy ante el Papa que algunas naciones sostienen una "laicidad mal entendida" que se basa en "intereses individuales tenidos por absolutos que impiden una sociedad armónica". Frente a esta situación, propusieron el impulso de un "nuevo humanismo fundado en la verdad y el amor".

El Papa acogió esta mañana en la Sala Regia del Palacio Apostólico del Vaticano a los representantes de 175 estados con los que mantiene relaciones diplomáticas. El decano de los embajadores ante la Santa Sede saludó a Benedicto XVI y posteriormente hizo un resumen de lo ocurrido durante 2006. Al respecto, aseguró que el año que acaba de terminar estuvo cubierto de "nubes amenazantes" que llevan a una "espiral de violencia sin fin donde la razón ha sido privada de toda trascendencia".

En esta línea, denunció ante el Pontífice el ataque de una "laicidad mal entendida" que pone en peligro la "armonía de las sociedades". Esta laicidad, según Galassi, está basada "por intereses individuales" que derivan de "una errónea convicción de libertad personal absoluta". También alertó que existe "una tendencia por transformar estos intereses en derechos sin deber que obstaculizan el progreso de una sociedad armónica y solidaria".

IRAK, AFGANISTÁN Y TIERRA SANTA
Galassi, además, recordó la actual situación de conflicto en Irak y Afganistán "lejana de una solución que ponga fin a la decena de muertos que diariamente manchan de sangre con brutalidad estos países" y aludió a Tierra Santa donde la búsqueda de una convivencia pacífica entre las partes en conflicto "parece todavía difícil".

Frente a estas situaciones, el diplomático reconoció el valor que el Papa está dando al ecumenismo y destacó al mismo tiempo la necesidad de defender los valores fundamentales de la vida y la familia "que están en la base de la sociedad" y que tienen "carácter sagrado". Galassi también recordó el viaje del Papa a Valencia y afirmó que la familia está construida "en el matrimonio desde el amor entre hombre y mujer, institución fundadora de la sociedad civil y garantía para la educación de los hijos".

Por último, se refirió a la necesidad de un reparto equitativo de los recursos en el planeta y denunció un "irresponsable consumismo", un "hedonismo desenfrenado" y una "corrupción creciente" que considera al ser humano "como medio y no como fin". Por ello, planteó, haciendo una referencia a la encíclica "Dios es Amor", la necesidad de "un nuevo humanismo" que dé una perspectiva del mundo "basada en la verdad, el respeto recíproco, la dignidad del hombre y sobre la confianza que la razón creadora es amor y que este amor es Dios".

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