Los Dineritos de Lucecita y el laicismo agresivo

Cartas Ateas

Queridas, queridos:

Desde que el milagro papal (gracias, Lucecita) me arrancó de mi coma epistolar es que no paro de leer y leer los emailes que otros/as indignadas/os como yo me reenvian contando las proezas del vicario de Cristo y sus ministros. Así, parece mentira, me he transformado en una archivera informática que junta y rejunta datos y cifras, imágenes, declaraciones, titulares que tienen como protagonistas a Su Santidad Superstar y a las otras vedettes del Gran Music Hall cristiano: desde las obispas a los sacristanes y el resto de escalafón incluyendo a los Guardias Suizos que tan, pero que tan bien, vistió Michelangelo Buonarotti, esta gente parece haber nacido para el show. Así, con sus rutilantes atavios (son la envidia de muchas y muchos) y su sobrecargada puesta en escena nos apabullan y deslumbran. Igual que en el cabaret. Ver aparecer a esas diosas en escena, resulta, lo menos, impactante. Y así, mientras unos quedan sin palabras ante las zapatillitas rojas de B-16 y otras/os caen de rodillas narcotizados por el incienso enriquecido o noqueadas por un golpe de botafumeiro, las astutas representantes de Jehová, Cristo, Espítu Santo, Vírgen María…y Papa (desde que leo a Oskar Panizza no reconozco la Trinidad y adhiero a la Quintunidad), no dejan de hacer Caja. Money, Money, money…Cual clones travestuzos las Lizas Minellis ensotanadas pasan el rastrillo.

Excelsas comerciantes, bendecidas por nuestra Constitución (chantajearon lo suyo para lograr el trato especial que supone ser una exigente mantenida del estado y no olvideís que estado somos todos/as) su empresa es la única que no está en Crisis. Eso sí, nada, nada, las satisface. Son insaciables. Siempre quieren más y para lograrlo nada hay mejor que llorar y hacerse la perseguida. Y, claro, Lucecita XVI, es la jefa de la banda. En su último viaje entre la niebla hizo aquellas declaraciones de altura (las hizo en el avión que lo traía a nos) en que se quejaba del "laicismo agresivo" reinante en la España del ateo ZP y no dudó en recordar y agitar los fantasmas de la Guerra Civil (que, seguro, Lucecita, miembro de las Juventudes Hitlerianas, habrá seguido con suma atención y devoción franquista). Mientras se aferraba a la alcachofa de un cámara empotrado en el Avión Papal, Lucecita concitaba la atención hacia donde ella, zorra vieja, quería. Hablar de la agresividad laica como cortina de humo (ella sabe lo suyo de fumatas blancas y de las otras) para ocultar sus privilegios. Pobre Iglesia Católica, perseguida, perseguida, como las moscas de Machado, por amor de lo que vuela.

Toda esta perorata viene a cuento por el último email recibido de Aranjuez Laica en el que me remitían un artículo publicado hoy en "El Periódico de Aragón" firmado por Marc Carrillo (Catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona): "Ratzinger y el laicismo". El artículo no tiene desperdicio. Y da en el clavo cuando habla de lo que hay que hablar cuando se habla con la Iglesia. Habla de dinero. Y de privilegios contantes y sonantes. Leyendo me entero de que la iglesia no paga impuestos sobre las rentas, ni pagan la contribución territorial urbana de templos y capillas ni la de "la residencia de los obispos, de los canónigos y de los sacerdotes con cura de alma"; ni los seminarios y universidades católicas, ni los conventos, ni las capillas, ni las ermitas…

En fín, que estoy totalmente de acuerdo con Marc Carrillo cuando remata "Hablar de laicismo agresivo parece un ejercicio de cinismo. Y referirse a anticlericalismo, toda una provocación". Exacto. Una provocación y de eso sabe un rato largo Lucecita y sus chicas. Vuestra en Satán y trabajándome la excomunión os deja.

Norma

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