Los crucifijos, fuera de las escuelas públicas

Aprueban la proposición no de ley presentada por ERC Desde «Europa Laica» aseguran que la religión «puede llevar al fanatismo»

El Congreso de los Diputados ha aprobado una proposición no de ley en la que se insta al Gobierno a aplicar en todos los centros escolares la jurisprudencia del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo. En esta se asegura que los crucifijos en las aulas son «una violación de los derechos de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones» y de «la libertad de religión de los alumnos».

Desde la organización ‘Europa Laica’ apoyan esta decisión, ya que como nos comenta uno de los miembros de su junta directiva «en un país, supuestamente aconfesional, cualquier símbolo atenta contra la libertad de los ciudadanos».

Además, al ser centros públicos (subvencionados por el Estado) «nos tiene como cómplices, porque el Estado somos todos. Y por esta misma razón, ha de defender tanto a quienes creen en una religión como a quienes no los hacen», añaden desde esta misma organización.

La sentencia, hecha pública a principios del pasado mes, respondía al recurso presentado por Soile Lautsi, una ciudadana italiana de origen finlandés, que en 2002 había pedido al instituto estatal italiano en el que estudiaban sus dos hijos que quitara los crucifijos de las clases.

La iniciativa aprobada en la Comisión de Educación y Deporte del Congreso surgió de un texto propuesto por Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), que posteriormente fue modificado y pactado con el PSOE.

La proposición no de ley acordada entre socialistas y republicanos contó con el apoyo del BNG y el rechazo del PP y CiU. El resultado de la votación fue 20 votos a favor y 16 en contra.

El texto inicial de ERC pedía al Gobierno que llevara a cabo «las modificaciones oportunas para impulsar y garantizar» la retirada de los crucifijos de las escuelas públicas. Sin embargo, el documento aprobado pide al Ejecutivo que «traslade la jurisprudencia establecida por el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo» sobre libertad de pensamiento, de conciencia y de religión.

Terminan comentándonos, desde ‘Europa Laica’, que «cualquier imposición (sobre todo a niños menores de seis años) les marca. Se puede considerar, de hecho, adoctrinamiento, y eso puede marcar de por vida, lo que lleva, en muchas ocasiones, al fanatismo».

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