Los cristianos egipcios buscan un nuevo mesías en las urnas

La presidencia se disputa entre el continuismo del militar Shafik y el islamismo de Mursi ‘Las dos son opciones terribles. Hay que elegir entre un estado religioso y uno corrupto’

Los cristianos acuden el próximo fin de semana a las urnas con los estigmas de una transición convertida en 'vía crucis'. En el duelo presidencial que se disputa el sillón vacío de Mubarak ni siquiera hay estaciones intermedias. Solo blanco y negro: el continuismo del militar Ahmed Shafik, un heredero de Mubarak y su estado civil, o el islamismo de Mohamed Mursi y los poderosos Hermanos Musulmanes.

"Las dos son opciones terribles. Hay que elegir entre un estado religioso y un estado corrupto", explica a ELMUNDO.es el activista cristiano Ibrahim Ishak. Alrededor de tres millones de coptos votaron en la primera vuelta de los comicios presidenciales, cuando varios candidatos concurrían con la oferta de un estado civil.

Ahora, sin embargo, Shafik es el único capaz de seducir a una minoría que representa en torno al 10% de la población. El ex comandante del Ejército del Aire encarna a una autoridad castrense que durante las últimas seis décadas ha preservado la identidad secular del país con tímidas concesiones como la inclusión en la constitución de la 'sharia' (legislación islámica) como fuente de jurisprudencia.

Consciente de su éxito, el militar de 70 años insiste en construir un Egipto "para todos" y promete nombrar a un copto como vicepresidente. Unos compromisos que ya le han granjeado apoyos como el del cristiano Emad Gad, un politólogo y diputado del Partido Social Demócrata. "Personalmente apoyo a Shafik por el miedo a que un partido domine todo el país" argumenta en declaraciones a este diario.

El barrio de los basureros

La mano dura del militar triunfa en el barrio de los basureros, un distrito de la capital situado en la ladera de la árida colina de Moqattam. Allí, miles de familias de mayoría cristiana comparten residencia con las toneladas de desechos que aseguran el pan de sus miembros. Un tropel de moscas deambula por el entramado de calles sin pavimentar mientras sus habitantes trabajan en uno de los sistemas de reciclaje más eficientes del planeta.

Apostado en el umbral de su pequeña empresa de tratamiento de residuos, el joven Bishoi da sorbos a su vaso de té antes de confesar al visitante que votó por Shafik y que lo hará también en la segunda vuelta. "Yo quiero a Mubarak. La mitad de este país aún le ama", dice. "Cuando Shafik fue a visitar al Papa Shenuda (fallecido el pasado marzo), éste le llamó presidente y nos dijo a quién debíamos apoyar", relata preocupado por el meteórico ascenso de la Hermandad.

Si un islamista llega a la presidencia aumentarán nuestros problemas y habrá un gran derramamiento de sangre", augura. Unas casas más abajo, el general retirado vuelve a sonar en los labios de la cristiana Nadia Luis. "Detesto a los salafistas", admite la mujer.

Miedo a los Hermanos

El temor a la cofradía, que ya controla el parlamento y está presente en todas las esferas del país, atenaza a los fieles cristianos. Para Rafik Habib, un pastor evangélico que es vicepresidente del brazo político de la Hermandad, el miedo es resultado de la imagen distorsionada sobre los islamistas que durante décadas propagó la dictadura. "Mubarak exacerbó el miedo de los cristianos para convertirse en su protector y mostrarlo luego en Occidente", sostiene Habib.

Hay hechos, no obstante, que van más allá de la falta de diálogo que cortocircuita las relaciones entre la Hermandad y los coptos. En la comunidad cristiana muchos no olvidan el documento publicado en 2007 por la organización islámica que rechazaba que coptos y mujeres aspiraran a la presidencia del país. Y tampoco las llamadas a aplicar la 'sharia' o islamizar el estado que Mursi, arropado por conocidos predicadores, lanzó durante la primera vuelta de los comicios.

A pesar de sus guiños a los coptos, es poco probable que Mursi logre arañar apoyos en las iglesias del país más poblado del mundo árabe. "Los Hermanos hablan orientando su discurso a los coptos pero al final son solo palabras. La realidad es que desde que se constituyó en enero el parlamento no se ha discutido ninguno de los problemas de los cristianos", declara el activista y experto en libertad de credo Ibrahim Ishak. Una de las demandas aún no resueltas es una nueva ley de construcción de templos, que elimine los obstáculos heredados de la dictadura. "Siempre anuncian que Egipto es un país islámico olvidando que entre los musulmanes hay cristianos", apostilla.

Con el voto de socorro dirigido hacia Shafik, el dilema asalta a los jóvenes coptos que participaron en los 18 días de revueltas que forzaron la salida de Mubarak y que recuerdan aún la masacre de Maspero, en la que una veintena de cristianos murieron por la actuación de las Fuerzas Armadas. Como sus camaradas musulmanes, el nudo en el estómago no tiene otra alternativa posible que renunciar a elegir entre dos candidatos que despiertan el mismo sentimiento de rechazo. "La solución es boicotear las elecciones", concluye Ishak.

Un niño sostiene un cartel del candidato Ahmed Shafik en el barrio de los basureros de El Cairo. | Foto: F.C. .

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