Los cristianos de base piden sacar de la escuela las clases de religión confesional

"Decimos sí a una enseñanza escolar de cultura religiosa de carácter abierto, plural, empático y aconfesional". Ésta fue, según cuenta David Casals en El Pais, una de las conclusiones del congreso de la Asociación Cristianismo en el Siglo XXI, entidad que agrupa a los cristianos de base catalanes.

 Ven con buenos ojos las tesis del Gobierno tripartito, que en el Pacto del Tinell se comprometió a incorporar una asignatura de cultura religiosa en la educación obligatoria, y rechazan las tesis de la Conferencia Episcopal, partidaria de mantener una asignatura confesional católica.

"Si en la escuela no separamos a los niños en función del idioma, ¿por qué los segregamos en función de su religión?", se preguntó Ferran Piñeiro, de la Federación de Enseñantes de Religión de Cataluña. En teoría, los acuerdos del Estado español con la Santa Sede y las confesiones religiosas de "notorio arraigo" -protestantes, judíos y musulmanes- obligan a los centros escolares públicos a ofrecer una asignatura de religión confesional en función del número de familias que lo solicitan.

En la práctica, en los colegios e institutos sólo se ofrece la signatura confesional de religión católica, porque las otras no reúnen el suficiente número de solicitudes. Sólo el 20 por ciento de los alumnos de los centros educativos públicos catalanes estudian religión católica, cuyo temario y profesorado lo eligen los obispos.

"Se divide la clase en función de las creencias familiares, y los alumnos estudian su tradición religiosa familiar sin entrar en contacto con el resto de tradiciones", explicó Teresa Guardans, del Centro de Estudio para las Tradiciones Religiosas. Guardans dijo que la situación actual es "inconstitucional" ya que la Ley Fundamental establece que "ningún ciudadano será discriminado por razón de nacimiento, raza, sexo, religión u opinión". La religión confesional, agregó Guardans, tendría que impartirse en horario extraescolar.

Los cristianos de base rechazaron además "unas comunidades de fe basadas en el autoritarismo arbitrario y la obediencia ciega", y pidieron a la jerarquía eclesiástica que trabaje para lograr la democratización en la Iglesia. "El sacerdotalismo o clericalismo" son la patología de la institución católica, afirmó la monja benedictina Teresa Forcades.

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