Los conflictos de religión

Tres expertos en distintas confesiones y un ateo discuten sobre la creencia en el espacio público

El Gabinete Literario acogió el pasado jueves la celebración de una mesa redonda en la que se debatía El malestar de la religión. Con las presencia del islamólogo y director de la Universidad Popular de Niamey, en Níger, Seyni Moumouni; el ateo y profesor de la Universidad de Caen, en Francia, Gérard Poulouin; la católica ecuménica, cercana al centro reformador Taizé de Borgoña, Hélène Barreau, y el católico, doctor en filosofía, teólogo y coordinador de las Conversaciones de Filosofía del Aula Manuel Alemán de la ULPGC, Carlos Cabrera, el debate se abordó desde cuatro puntos de vista. El debate fue organizado por el Área de África del Gabinete Literario.

En el primer punto, La separación Iglesia-Estado, Seyni Moumouni afirmó que la separación es violenta en los países musulmanes, ya que el profeta es un jefe religioso y político. Para el islamólogo esta unión ha llevado a los conflictos políticos y señaló cómo, en el último califato de Turquía, se estableció esta separación entre Estado y religión. Carlos Cabrera recordó como en la sociedad española, tras el Renacimiento, se impuso el catolicismo y cómo en el Antiguo Régimen hubo una relación estrecha entre religión católica y Estado. El doctor en filosofía recordó cómo, en el siglo XX, tras la Guerra Civil se impuso el nacionalcatolicismo que fue una teoría totalitaria y fascista del Estado. Posteriormente, tras la dictadura, se intentó establecer un estado aconfesional con la separación entre iglesia y Estado y se firmó un concordato con el Vaticano. Posteriormente, en la democracia, ha habido intentos para establecer acuerdos con otras confesiones de notorio arraigo en España.

El segundo punto del debate fue El diálogo interreligioso. Según Héline Barreau se deben establecer relaciones entre religiones cristianas y monoteístas y puso el ejemplo de la comunidad ecuménica en los años 40 para ayudar a los desfavorecidos y a los refugiados alemanes. Gerard Poulouin señaló el ejemplo del Papa Juan Pablo II con el espíritu de Asís a través de la comprensión mutua de cada uno, reconociendo que su religión no es universal. Poulouin también recordó el caso del Dalai Lama y el budismo tibetano al que se pueden acercar gente de otras religiones para dialogar. Seyni Moumouni señaló unos estudios para llegar al concepto de solidaridad histórica entre religiones.

El tercer punto fue el de La relación entre religión y sociedad civil. Para Carlos Cabrera el lugar de la religión es la sociedad civil y el estado laico es un bien, pero el ateísmo es una opción plausible y el estado laico es la única opción para mantener la convivencia. Cabrera añadió que la sociedad civil necesita gente que controle el desorden y debe haber un compromiso con los marginados. Gerard Poulouin señaló que en Francia existe un comité compuesto por representantes de todas las religiones y un proyecto para los diferentes puntos de vista.

La cuarta cuestión que se debatió llevaba implícita la pregunta de si ¿Es posible moral, lenguaje y sociedad religiosa? Para Gerard Poulouin la verticalidad y espiritualidad del hombre tiene que estar en otra dimensión. Según Hélène Barreau hay una diferencia entre lo que es religión y espiritualidad. La religión sería el dogma y la espiritualidad la creencia sin ese lastre de lo físico y nombró la teoría de la Ilustración acerca de lo trascendente con lo inminente que decía que la verticalidad puede servir para el más allá. Finalmente, Carlos Cabrera señaló cómo desde diferentes concepciones se puede ser profundamente humano y que la religión nunca va a terminar porque es una fuente profunda de una forma de vivir y de creer.

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