Los colectivos musulmanes descartan una «guerra de minaretes»

Cámara rechaza esta posibilidad porque en las islas no hay un partido xenófobo y racista organizado

La polémica decisión adoptada el pasado domingo por Suiza en referéndum de prohibir la erección de minaretes en las mezquitas del país no es extrapolable a Balears, según las dos principales organizaciones de musulmanes de las islas, que aseguraron que las personas que profesan esta religión en las islas se sienten integrados en la sociedad balear.
Por su parte, el director general de Inmigración, Manuel Cámara, señaló que en Balears no se dan las condiciones para que se produzca una consulta popular que arroje unos resultados de corte tan xenófobos como los producidos en el país centroeuropeo por tres circunstancias: "no contamos en las islas con inmigrantes de tercera generación, la crisis está golpeando pero todavía no ha llegado a extremos drásticos y, por último, en las islas no existe un partido racista y xenófobo organizado que promueva iniciativas de este tenor".
"Los musulmanes se sienten muy integrados en las islas. Yo, por ejemplo, nací en Argelia pero llevo 30 años aquí y me siento más arraigado a esta tierra que a mi propio país", señaló Lounis Meziani, presidente de la Federación Islámica de Balears.
"Aunque racismo siempre hay y siempre habrá, aunque está circunscrito a las capas más bajas e incultas de la sociedad", admitió Meziani, que señaló también que la integración del colectivo musulmán ha mejorado en los últimos años con la llegada de inmigrantes y gracias a los procesos de reagrupación familiar.
De la misma opinión es Francisco Javier Jiménez, presidente de la Liga Musulmana, organización que agrupa a asociaciones de varios países musulmanes, y que estimó que en Balears puede haber en la actualidad unas treinta mil personas que profesan esta religión.
"Lo de los minaretes aquí es impensable, más que nada porque de las aproximadamente viente mezquitas que hay en Mallorca tan sólo la de Pere Garau cuenta con uno", ironizó Jiménez, un sevillano convertido al islam que lleva 24 años viviendo en Mallorca. "Además, un referéndum de estas características no sería posible en España por su legislación, ya que hay una ley de libertad religiosa que nos ampara y existen una serie de acuerdos suscritos con el Estado", tal como recordó.
"Cada vez hay menos rechazo hacia nuestras costumbres. Hace diez años, cuando intentabas alquilar un local para montar una mezquita, el jaleo estaba asegurado. Ahora la gente ha comprendido que sólo se trata de un lugar al que acudimos para rezar. Prácticamente el único choque cultural es el que se da entre los diferentes musulmanes, ya que no se interpreta de la misma manera esta religión en Senegal que en Marruecos. A unos les choca con qué alimentos rompen el ayuno unos, y a otros, las costumbres de los otros", aclaró el presidente de la Liga. Sobre el hecho de que la crisis económica y el paro galopante propicie más situaciones de corte xenófobo, Jiménez lo descartó asegurando que los trabajos que desarrollan los inmigrantes no los hacen los nacionales.
"Estamos en un país aconfesional con una libertad de expresión rigurosa", señaló el director general de Inmigración, Manolo Cámara, para descartar que una situación como la suiza se repita en Balears.
"La erección de minaretes en las islas dependerá de lo que decidan las autoridades municipales del lugar donde se levante la mezquita, así como si es acorde a sus normas urbanísticas", zanjó categórico Cámara, para el que todo este problema es un tema del ámbito privado de cada persona y que cualquier intolerancia en este sentido sería alarmante.

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