Los climas y el jamón

TODOS ustedes conocen ya el lamentable caso de la denuncia interpuesta por una familia a un profesor por ejemplificar un tipo de clima con la curación de embutidos, argumentando que la integridad del alumno -dada su condición de musulmán- se sentía atentada al oír la palabra jamón. Seguramente también saben que la madre del chaval ha tenido su minuto de gloria en varias cadenas, porque cada vez es más frecuente jactarse de la necedad propia, en estos casos, en base al supuesto respeto que los dogmas merecen por el hecho de su origen divino, que los mantiene fuera de toda discusión, revisión o análisis por parte de los simples mortales. Porque, para completar el disparate, esta combinación entre estupidez y presunción, tiene el éxito asegurado en cualquier medio especialmente interesado en defender el derecho a la información de su público, algo que al mismo tiempo, aporta argumentos para quienes necesitan defenderse de los atropellos de los extraños. Así que, a simple vista, parece que todos ganamos, incluido el chico, poseedor de una notoriedad de resistente entre los más radicales de su credo.

Y es que, aunque sabemos de la insensatez de muchas creencias y de lo extremadamente sensibles que se vuelven algunos de quienes las siguen, a veces da la sensación de que la ignorancia humana no tenga límites, por lo que hay que felicitarse con la feliz decisión del fiscal de no darle curso. Por cierto, que al profesor -disgusto aparte – le han detraído algo más de 600 euros en la paga extra de Navidad, como al resto de trabajadores públicos.

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