Los centros de culto, otra vez

En lo que afecta a la cuestión política, en este verano del 2014 se percibe un horizonte apasionante, aunque plagado de innumerables incertidumbres. Sin embargo, la cotidianeidad confesional más cutre continua puntual a su cita, como consecuencia de una complicidad pertinaz entre las mayorías políticas que venimos padeciendo y las corporaciones religiosas, por supuesto con la católica en particular. La unión de la política y de la religión son una constante histórica en este país… y aun ahora, a pesar de la creciente secularización de la sociedad y cuando se vulneran diversos principios constitucionales.

En este mes de julio aparece la exaltación de la religión en variopintos frentes: Continúa el despliegue de imágenes religiosas elevadas a la categoría de alcaldesas perpetuas en varios lugares; se descubre a un cura que al parecer en fechas cercanas al 18 de julio (nada nuevo, por cierto) exaltó los valores patrióticos de la cruzada fascista y nacional-católica del 36, en un lugar que debería ser sólo de culto; un puñado de integristas y de medios de comunicación ultramontanos montan diversos “cirios” en sede universitaria, porque el rectorado de la Complutense de Madrid ha “apuntado” sólo un leve intento de normalizar una situación (por acuerdo de la junta de Gobierno) que tiene relación con las capillas que existen en la Universidad española, consecuencia de los innumerables y ancestrales privilegios de los que goza la iglesia católica oficial en España, con la complicidad del Estado.

Es laicista, democrático y de pura lógica que cada ciudadano y ciudadana tenga el derecho a mantener sus creencias religiosas y sus convicciones y para ello cuenta con una enorme cantidad de centros de culto católicos para reunirse, y asistir a sus ceremoniales en todas las ciudades y pueblos, por pequeños que sean (generalmente financiados y sostenidos con fondos públicos en una parte muy importante) por ello no hay necesidad de apropiarse de espacios que son de todos y, por lo tanto, que deben ser compartidos por todos, en esta caso: la Universidad, en donde deberían de cerrarse a todo tipo de centros de culto, de cualquier religión.

La autonomía de la ciencia, la separación entre enseñanza y la religión es una conquista del pensamiento ilustrado que  la democracia (es decir los poderes públicos) debe proteger y promover. Las Universidades públicas, en tanto que son centros de producción y difusión de conocimientos científicos y humanistas, no se enfrentan a ninguna confesión religiosa, pero tampoco se deben subordinar a las religiones. En este sentido, los centros universitarios públicos son incompatibles con sinagogas, capillas o mezquitas. Además de que de la Universidad pública española debería desaparecer, cuanto antes, todos los estudios relacionados con los catecismos, la moral y las teologías particulares, que en España son la católica, casi en exclusiva.

Y hablando de mezquitas. En la ciudad de Barcelona se ha montado otro “cirio” relacionado con las religiones. Hace unos días, el Partido Popular de Cataluña ha presentado en el Ayuntamiento de Barcelona una moción para que la antigua plaza de toros “la Monumental”, no se convierta en una macro-mezquita. Claro, “muy hábil y diligente” el PPC, ya que si hubiera sido propuesta una nueva macro-iglesia católica o la “vuelta de las corridas”, la moción nunca hubiera existido. El resto de grupos en sus explicaciones de justificación para el voto en contra o la abstención, ya que la moción no fue aprobada, en mi opinión, estuvieron muy poco afortunados, incluida la denominada izquierda, que en estas cuestiones de la “religión” tratan, en muchas ocasiones, de “nadar y guardar la ropa” o de “estar en misa y repicando”.

Pues bien, hay contactos muy avanzados (desconozco hasta qué grado de compromiso) entre la actual mayoría política que gobierna Barcelona y mercaderes y políticos de países árabes para “montar” un mega-negocio comercial y religioso, incluido un centro de culto islámico en ese magnífico y singular conjunto modernista arquitectónico que este año cumple un siglo de existencia y que, además, de corridas de toros -hoy prohibidas en Cataluña- ha sido escenario de innumerables actividades artísticas y culturales a lo largo de estos cien años.

Por supuesto, una vez que está decidida la supresión de corridas de toros, este centro, en mi opinión, debería de convertirse en un macro-centro cívico y cultural, para el disfrute de toda la ciudadanía. Hay diversas propuestas entre otras, las del arquitecto catalán Xavier Vilalta que propone un complejo sostenible cultural, deportivo y ecológico y, también, de respeto a los animales.

Espero que a la actual mayoría política de Barcelona “no se les vaya la olla” y adquieran compromisos religiosos irreversibles antes de las muy próximas elecciones municipales. Entonces habrá que estar muy atentos a los programas electorales.

Nota final: Según el ínclito Gallardón antes de agosto podría ser aprobado por el Consejo de Ministros para su entrega al Congreso de los Diputados el Proyecto de reforma de la actual Ley del aborto. Anteproyecto totalmente integrista y confesional, al que le dedicaremos próximos artículos y reflexiones.

* Francisco Delgado es presidente de Europa Laica

capilla Complutense F Geografía

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