Los centros de culto de Ciutat Vella explican a los ciudadanos sus costumbres y credos

Los espacios de los Hare Krishna y los evangélicos son los más visitados

No hace falta irse a la India para estar rodeado de hindús. Ni viajar hasta la Meca para encontrar seguidores de Mahoma. Basta con pasear por Ciutat Vella, el distrito más multicultural de Barcelona, para encontrar centros musulmanes, católicos, evangélicos, testigos de Jehová, sijs, hindús y budistas. Por segundo año consecutivo, las comunidades religiosas del distrito de Ciutat Vella abren sus puertas para acercarse a los ciudadanos.
No todos los residentes de la ciudad practican la misma religión, y un ejemplo de esa pluralidad religiosa es ese distrito, donde conviven iglesias católicas con mezquitas y otros lugares de culto que todavía son unos grandes desconocidos, como los gurdwaras o templos sijs y los recintos hindús.
Barceloneta, Casc Antic, Gòtic y Raval se han erigido en centros de acogida de los nuevos inmigrantes que llegan a Barcelona. Estos centros, además de su actividad propiamente religiosa, tienen un papel preponderante en el proceso de adaptación de las personas inmigrantes. En el marco del Plan para la Acogida y la Integración de las Personas Inmigradas en el Distrito de Ciutat Vella, que tiene como objetivo la integración de los inmigrantes en todos los ámbitos de la vida ciudadana, se ofrece a los visitantes la oportunidad de conocer, de primera mano, las cuatro nobles verdades del budismo o el porqué de los turbantes o los kirpan (daga que va atada al cinto) de los sijs.
El año pasado, esta iniciativa del Centro Interreligioso de Barcelona (CIB) recibió a unas 120 personas interesadas en otras culturas, según apuntó el miembro del CIB Mustapha Aoulad. Pero este año, parece que la medida no tuvo tanto eco, ya que algunos de los templos estaban vacíos a primera hora de la tarde.
Los más curiosos se acercaron ayer a descubrir otras creencias con las que, día a día, conviven en el barrio. "Vivimos aquí al lado, son nuestros vecinos, pero casi no sabemos nada de ellos, por eso me parece una buena forma de hacer del barrio un espacio más homogéneo", dijo Paqui, que vive a pocos metros del Templo Sij Gurdwara Darshan Sahib de la calle de Hospital. Sin embargo, no se atrevió a pasar. Quizá no invitaba el ritual a seguir para entrar: descalzarse, lavarse y cubrirse el pelo con un pañuelo.
O también puede que le frenara que "no había entrado nadie todavía". "Quizás más tarde", se excusó, dubitativa.
Donde si había cierta afluencia era en el Centre Islàmic Camí de la Pau. De la mezquita salió Cristina, de 33 años. Es seguidora de Krishna y conoció el programa de puertas abiertas en la Asociación para la Consciencia de Krishna. Se acercó al centro musulmán "para conocer con quién convivimos". La visita, de la mano de Mohammad Iqbail, consistió en un recorrido por las instalaciones, una explicación de la doctrina y "un pica-pica de productos paquistanís", explicó. Mohammad señaló que "mucha gente viene con la idea de que nunca podían llegar a pisar una mezquita, pero una vez aquí ven que están equivocados". "Queremos darnos a conocer, no queremos clandestinidad ni desinformación", apunta Mohammad.

Derribar prejuicios
La iniciativa sirvió para acercar las diferentes religiones a la población autóctona y para derribar prejuicios. Así lo afirmó Fredy Silva, de la Comunitat Cristiana La Vinya. Fredy cree que esta medida es "una limpieza de cara, ya que la Iglesia Evangélica ha dado muy mala imagen y eso ha creado un mal concepto".
Nimai Pandit das es el secretario de la Asociación para la Conciencia de Krishna. Explica que lo que más preguntan los visitantes es por qué son vegetarianos, "quién es Krishna y qué significa" lo que cantan. Nimai Pandit das dice que "por suerte" vivimos "en un momento de pluralidad religiosa y todo el que viene es respetuoso".
Elisabeth, una joven estudiante de química, confesó que siempre se ha sentido "interesada por el budismo", pero que no sabía "cómo acercarse". Ayer tuvo la oportunidad de pisar un templo budista por primera vez y quedó "fascinada por su belleza". "He podido entrar en contacto con el budismo, no ya como religión sino como filosofía de vida", dijo.

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