Los católicos ultras de Lumen Dei ganan el primer pulso con el Vaticano

La asociación católica Unión Lumen Dei, de corte ultraconservador, ha logrado finalmente, tras meses de tira y afloja con el Vaticano, que la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica de la Santa Sede acepte la renuncia del comisario pontificio nombrado para tutelar la entidad, el arzobispo emérito de Pamplona Fernando Sebastián, cuya actividad ha sido permanentemente obstaculizada por los dirigentes de la asociación.
Lumen Dei, que cuenta con cerca de 700 integrantes entre sacerdotes, monjas y laicos, fue intervenida hace un año por el Vaticano, deseoso de aclarar las acusaciones de irregularidades económicas y escándalos sexuales lanzadas por exmiembros de la entidad contra sus dirigentes. La asociación, creada hace más de 40 años por un jesuita, mantiene su sede central en España, a pesar de que buena parte de su labor asistencial se desarrolla en Latinoamérica, donde se fundó.
Desde el primer momento que el Vaticano designó a Sebastián para aclarar lo sucedido, la cúpula de Lumen Dei se mostró hostil con el prelado y ha impedido que el arzobispo pueda acceder a las sedes de la asociación, amenazándole incluso con interponer una demanda civil por apropiación indebida si inmovilizaba los fondos de la entidad, arguyendo que se trata de una asociación de carácter privado.
De poco ha servido durante el último año el apoyo formal mostrado por el Vaticano. "Nada ha sido suficiente, por desgracia, para romper la obstinada contumacia de la dirección de Lumen Dei en el rechazo del nombramiento del comisario pontificio", reconocía en una carta, fechada el 12 de mayo, el cardenal Franc Rodé, ministro de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada.

SUSTITUTO Harto de verse ninguneado, Sebastián, que ha llegado a ser vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española, tiró la toalla semanas atrás. El Vaticano, tras hacer pública la aceptación de la renuncia, ha designado al obispo de Jaca-Huesca, Jesús Sanz, en su lugar, aunque nada hace pensar que los dirigentes destituidos por la Santa Sede hace un año vayan a aceptar la autoridad de este prelado, a pesar de que forma parte del sector más conservador del episcopado.

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