Los católicos se sienten “arrinconados” en España

El congreso de los propagandistas católicos debate sobre la crisis de la democracia

«Nuestra presencia en la política es clara, otra cosa es la influencia», dice el líder de la ACdP

¿Existe «arrinconamiento de lo católico» en España, como se quejan, con esas palabras, muchos eclesiásticos? Pese a estar en todos los partidos, en el Gobierno, en las Cortes, en la enseñanza pública y privada, en todas partes (así lo presumen los obispos), los católicos se dicen «incómodos y arrinconados» en la vida pública. ¿Culpas? El presidente de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP) y de la Fundación Universitaria San Pablo CEU, Carlos Romero Caramelo, señala, sobre todo, hacia el interior de la propia Iglesia católica.

«El catolicismo de estufa, de mesa camilla, es muy cómodo, pero es poco útil», dijo Romero en la presentación del Congreso Católico y Vida Pública, que este año celebra su XVII edición bajo el lemaConstruir la democracia: responsabilidad y bien común. «Hay católicos en todos los partidos políticos. La presencia es clara, otra cosa es la influencia. No podemos exigir a los demás lo que nosotros no hacemos. Los católicos tenemos que demostrar que somos capaces de dialogar con quien sea, sin escondernos. Hace falta que los creyentes salgan sin miedo a la plaza pública, aunque en ocasiones las mayores críticas vienen desde dentro», sostiene el líder de la ACdP.

Los congresos de la organización creada en 1909 por el jesuita Ángel Ayala y el entonces brillante abogado de Estado y aguerrido periodista Ángel Herrera Oria (se hizo cura más tarde y llegó a ser cardenal en la diócesis de Málaga), suelen ocuparse de temas religiosos. Este año debaten sobre la crisis de la democracia española. «Como consecuencia del panorama político y social, estábamos obligados a llamar la atención sobre nuestra democracia y sobre su valor para el presente y el futuro de las próximas generaciones», dijo Romero en la conferencia inaugural, arropado en la presidencia por el nuncio (embajador) del Vaticano en Madrid, Renzo Fratini, el consiliario nacional de la ACdP y flamante arzobispo de Burgos, Fidel Herráez, y el director del congreso, Rafael Ortega.

«Entre todas las actividades seculares, la política es una de las más nobles, pues su fin es el que más directamente está encaminado a trabajar por el bien común», añadió Romero para «agudizar aún más la necesidad de compromiso con la vida pública, que, más que un derecho, representa una responsabilidad moral».

En el congreso de la ACdP, que se clausura el domingo con una misa, participan destacados comentaristas políticos y directivos de medios de comunicación, entre otros Javier Ayuso (EL PAÍS), Bieto Rubido (ABC), Ana Samboal (Telemadrid), Carlos Herrera (COPE) y Francisco Marhuenda (La Razón), además de políticos como Begoña Villacís (Ciudadanos), Pablo Casado (PP) y Antonio Miguel Carmona (PSOE), e historiadores como Juan María Laboa, Charles Powell o José María Legorburu.

El congreso acoge, además, un debate entre jóvenes en el colegio mayor San Pablo, anoche con la presencia en la mesa de Maite Cereceda (Universidad Santo Tomás de Santiago de Chile), Diego García Carrera (campeón júnior de Europa de atletismo marcha), Mónica García de Paredes (autora de Lo difícil es perdonarse a uno mismo), y los periodistas Lidia Jiménez y Carlos Moreno El Pulpo(Cadena 100), entre otros.

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