Los canónigos pierden el pulso con la Junta para blindarse en Unicajasur

Cajasur recula y retira su amenaza de romper la fusión con Unicaja

El Cabildo catedralicio de Córdoba perdió ayer el pulso que planteó la noche anterior al Gobierno del socialista José Antonio Griñán a cuenta de la reforma de la ley de Cajas de Ahorro. El decreto ley que aprobó el Consejo de Gobierno, sin el consenso de PP e IU, permite el reparto de cargos acordado por Unicaja, Cajasur y Caja de Jaén en sus protocolos de fusión, lo que "no es poca singularidad" como con ironía admitió la consejera de Economía y Hacienda, Carmen Martínez Aguayo.

La norma fulmina los privilegios de los canónigos en cuanto a limitación de mandatos y edad de jubilación y deja expresamente señalado que en caso de "ulteriores procesos de fusión" de la futura Unicajasur, los porcentajes y la representación de la Iglesia católica, como entidad fundadora de Cajasur, se ajustarán a los procesos que se alcancen "conforme a lo dispuesto en la normativa de aplicación", es decir, de acuerdo con el régimen general, que rige para todo el mundo, tenga o no dependencia eclesiástica. El día anterior, los canónigos habían considerado "inasumible" el decreto, entre otros motivos, porque no blindaba sus sillones – "vocación de perdurabilidad", decía la nota- en hipotéticas integraciones.

El Ejecutivo andaluz sí incluyó el detalle que ya viene en el protocolo de fusión entre Unicaja y Cajasur de los puestos que tendrán los representantes del Cabildo en la próxima entidad (ver cuadro adjunto). La consejera de Economía y Hacienda explicó que ante la "cierta intranquilidad" de la Iglesia no había habido ningún "inconveniente" en precisarlos, aunque no era necesario. Aguayo fue tajante en cuanto a la pretensión de los canónigos de perpetuar su representación en el supuesto de otras uniones. "Lo que está aquí sólo tiene que ver con Unicajasur y nada más que con Unicajasur", dijo.

El decreto tampoco recoge especificidades sobre el acuerdo privado entre la entidad presidida por el sacerdote Santiago Gómez Sierra y la caja malagueña que lidera Braulio Medel, sobre la obra social, ya que Economía entiende que esos detalles forman parte de la "dinámica interna" que deberá precisarse en los Estatutos de la nueva caja de ahorros con sede en Málaga.

Durante toda la conferencia de prensa, Martínez Aguayo restó importancia al órdago lanzado la noche anterior por los canónigos, que emitieron un comunicado sin que lo supieran el resto de los representantes del Consejo de Administración de Cajasur. Hasta en más de media docena de ocasiones repitió que el decreto ley, que deberá ser convalidado por el Parlamento, es una "herramienta de trabajo perfectamente acorde" con el contenido del protocolo de fusión. Aguayo aseguró que en las conversaciones mantenidas ayer con los canónigos éstos no le manifestaron ninguna incomodidad, por lo que dio por hecho de que estaban "satisfechos" con el decreto, al tiempo que apeló a la responsabilidad de los directivos de la caja.

La consejera apenas si dio importancia al ultimátum de los curas-cajeros y consideró sus amenazas de descartar una eventual fusión como una "tensión natural" en cualquier proceso de negociación. Sí dejó claro que las prisas por aprobar el decreto venían dadas por el Banco de España y dejó sin contestar a la pregunta de que si, dada la maltrecha situación de Cajasur, la entidad controlada por la Iglesia podía permitirse el lujo de rechazar la fusión.

Fuentes del sector financiero aseguraron que el pulso de Cajasur sentó muy mal al supervisor. Según estos medios, el Banco de España advirtió a los canónigos que si de verdad querían defender a los colectivos de Córdoba -como decían en su comunicado- no iban a encontrar otra alternativa mejor que la fusión con Unicaja. La otra salida (y esto no consta que lo dijera el supervisor) era la intervención.

Cajasur tenía previsto emitir anoche un comunicado -convocó a su Consejo de Administración pasadas las nueve y media de la noche- en el que reculaba y retiraba el órdago lanzado, también con nocturnidad, apenas 24 horas antes, según avanzó, al cierre de esa edición, un portavoz de la entidad controlada todavía por la Iglesia.

Los cambios de la ley de Cajas de Ahorros

– Mandatos. Se fija un tope máximo de dos mandatos (de seis años cada uno) para los cajeros. Pero hay excepciones. En el caso de que durante el periodo transitorio de una fusión se alcance otro acuerdo con una entidad, el reloj se vuelve a parar.

– Periodo transitorio. Se amplia de dos a tres años en caso de fusiones.

– Incompatibilidad. Los diputados y los altos cargos no podrán ser elegidos para los consejos de administración de las cajas.

– La Iglesia. Se suprimen los privilegios de los canónigos. Se recoge lo pactado en el protocolo de fusión entre Unicaja y Cajasur. Los representantes del Cabildo de Córdoba, como entidad fundadora, tendrán en Unicajasur el 7% en la Asamblea General (21); en el Consejo de Administración (2); Comisión Ejecutiva (1); y Comisión de Control (1). Esta representación no se mantendrá en el caso de posteriores fusiones, ya que regirá el régimen general.

– Cuotas participativas. Se reduce de 4/5 a 2/3 la mayoría necesaria para emitirlas.

– Fusiones interterritoriales. Se regula y refuerza el papel de la Consejería de Economía en la autorización de estas uniones.

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