Los ateos se manifiestan por Lavapiés bajo vigilancia

La delegada advirtió a los convocantes de que si durante la manifestación se realizan actos que supusieran «una ofensa a la religión católica» dejaría de tener una finalidad lícita y se procedería «a su disolución»

Las asociaciones laicas y ateas que solicitaron celebrar, por segundo año consecutivo, una procesión atea el Jueves Santo en Madrid marchan finalmente hoy contra «los privilegios» de la Iglesia católica tras el no recibido en su día, también por segundo año, por parte de la Delegación del Gobierno. La protesta es de ocho de la tarde a diez de la noche en el barrio de Lavapiés entre advertencias del organismo que dirige Cristina Cifuentes de que la disolverá si se producen «ofensas» a los católicos. Los convocantes han pedido mesura a los suyos ante lo que consideran una «intimidación» y una «discriminación», que también han denunciado las Juventudes Socialistas de Madrid para «quien se atreva a criticar a la Iglesia».

La intención de estas organizaciones era hacerla simultáneamente con las procesiones católicas de Semana Santa el 5 de abril pero Delegación del Gobierno en Madrid rechazó la autorización por su «evidente voluntad de provocación» a los católicos. Argumentó que se trataba de una fecha «de especial significación para los católicos» y que podría alterar el orden público. Dos de los convocantes, la Asociación Madrileña de Ateos y Librepensadores (AMAL) y la asociación vecinal La Playa de Lavapiés-también convocan los grupos anarquistas Volia, Albatros y la Tetera de Russeff- recurrieron la decisión al Tribunal Superior de Justicia de Madrid, que dio la razón a Cristina Cifuentes. Aunque habían amenazado con celebrarla igualmente, las asociaciones decidieron desconvocarla.

Una multa de ocho a 12 meses

Poco antes de la marcha, cuyo lema es No más privilegios. De mis impuestos, la iglesia cero. Por la libertad de expresión y manifestación, la delegada advirtió a los convocantes de que si durante la manifestación se realizan actos que supusieran “una ofensa a la religión católica” dejaría de tener una finalidad lícita y se procedería “a su disolución”. Además, subrayó que quienes lo hicieran incurrirían en “la pena de multa de ocho a 12 meses” en aplicación del artículo 525 del Código Penal, que castiga a quien «hagan públicamente, de palabra, por escrito o mediante cualquier tipo de documento, escarnio de sus dogmas, creencias, ritos o ceremonias, o vejen, también públicamente, a quienes los profesan o practican».

Esta advertencia consta también por escrito, en la autorización de la marcha. La plataforma Más Libres, que recogió 31.000 firmas contra la procesión atea, ha dicho que espera que a la delegada «no le tiemble el pulso» si se cometen «delitos» en la marcha atea. En respuesta, La Playa considera en un comunicado «verdaderamente impresentable recibir esta amenaza» que «esconde una temible realidad: la de dejar a criterio de alguien que no es juez el decidir qué es lo que ofende, produce escarnio o es vejatorio para con el colectivo católico».

El colectivo recuerda que, «si todo se midiese con el mismo rasero, analizando cómo han quedado impunes las recientes declaraciones del obispo de Alcalá de Henares, podríamos concluir confiados que incluso recurriendo a terminología de tal calibre siempre quedaríamos muy lejos de llegar a lo que esta autoridad considera ofender a un colectivo». La asociación vecinal tiene «serias dudas de que las mismas muestras de tolerancia» sean aplicadas a su marcha.

«Una discriminación muy clara hacia los ateos»

El presidente de AMAL, Luis Vega, ha pedido a los participantes que sean «lo más comedidos posible», ha asegurado que «no es habitual» que cuando no se prohíbe una manifestación se hagan ese tipo de «advertencias» y ha sostenido que es «una intimidación para los manifestantes» y «una discriminación muy clara hacia los ateos». Ha puesto como ejemplo que «en la manifestación a favor de la República se oyó ‘una cuerda para el Rey’ y no pasó nada», ya que las instituciones y la policía «son conscientes de que no se puede prohibir que alguien grite algo así si se calienta».

Los convocantes leerán un manifiesto al inicio de la manifestación en el que recordarán a los asistentes la advertencia y les pedirán contención, aunque no se pueden responsabilizar de la conductas de todos los participantes. La protesta partirá del cruce de la calle Santa Isabel con la calle Salitre, 1, pasará por la plaza de Tirso de Molina y concluirá en la plaza Lavapies, aunque se contemplan dos recorridos alternativos ante «algún imprevisto» de última hora. En ella, los participantes reclamarán «el fin de los privilegios de las iglesias, la libertad de expresión y el fin, de una vez, de este Estado católico que el que viven los ciudadanos», señalan los organizadores.

El año pasado llevaron a cabo su marcha un mes del Jueves Santo. Reunió a unas 300 personas. En la convocatoria hecha para esta ocasión a través de Facebook, más de 600 han dicho que irán. IU Madrid ha llamado a la participación, que consideran «más importante que nunca», porque, ante las agresiones del Gobierno, es necesario «reivindicar que el derecho a la reunión, a la manifestación y a la libre expresión debe ser de todos y todos los días».

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