Los asesores de Colau piden mejorar los oratorios y plantear una gran mezquita

Barcelona necesita mejorar las condiciones de sus oratorios y plantear al fin la necesidad de tener una gran mezquita como espacio de visibilidad e interlocución con el Consistorio. Es a la conclusión a la que ha llegado un equipo de tres expertos, antropólogos de la UB, contratados por el Gobierno de Ada Colau para paliar la islamofobia en la ciudad. “Barcelona es una anomalía, incluso en el Estado español”, dijo uno de los investigadores, Alberto López, sobre la carencia de una gran mezquita. Aunque señaló que esa petición la hacen los “líderes asociativos”, a la comunidad en general le interesa la “legitimación de su oratorio”. “La gran mezquita no es algo que tenga sobre la mesa”, remachó la comisionada de Inmigración, Lola López, en la presentación del informe.

El debate sobre la necesidad de una gran mezquita en la capital catalana, a imagen de la de la M-30 en Madrid, es recurrente en la ciudad desde hace 30 años, cuando se planteó por primera vez. “Esa demanda no se ha satisfecho hasta ahora y dudo que a corto plazo se pueda hacer sin controversias ni polémicas”, criticó López. Y señaló que el clima ha empeorado, debido al “miedo irracional a la expresión de la religión musulmana en el espacio público”.

Periódicamente, se lanzan globos sonda sobre la posibilidad de levantar un gran templo islámico. Hace dos años, el fundador de la Casa del libro árabe de Barcelona, Mowafak Kanfach, aseguró que Qatar estaba en negociaciones con el grupo Balañá para levantar una gran mezquita en la plaza de toros Monumental. Pero Balañá negó cualquier contacto, y el Ayuntamiento, entonces gobernado por Xavier Trias, dijo que no tenía ningún proyecto sobre la mesa. Antes, Kanfach ya intentó negociar con el socialista Joan Clos en la alcaldía un centro similar en la plaza de toros de las Arenas, ahora convertida en un centro comercial. Precisamente, la financiación del templo es uno de los elementos delicados que también señala el informe. ¿Quién la pagaría?

Cataluña es la comunidad autónoma con más población musulmana (470.000 personas) y sigue sin tener un gran centro de culto de referencia. Pero a pesar de eso, a los ciudadanos musulmanes no es lo que más les preocupa. “Aquí básicamente, la comunidad pide la legitimación de su oratorio. Que sea amplio para que quepa todo el mundo, que no tenga dificultades del ruido, que tengan sistema sanitario…”, insistió López, que señaló que la gran mezquita tiene más a ver con “un debate político, que la ciudad haría bien en plantearse”. “Empecemos por la parte más pequeña, y después ya se verá”, ahondó la comisionada de Inmigración, que aseguró que “está bastante de acuerdo con el estudio”, que es consultivo, no de obligado cumplimiento.

El informe, titulado La práctica religiosa de las comunidades musulmanas de Barcelona. Expresiones y problemáticas, y ceñido únicamente a la relación con la administración, señala otras dos grandes áreas en las que hace falta trabajar: la educación y el espacio público. “Las mujeres asocian el uso del hiyab a problemas en el espacio público y en el ámbito laboral. Usarlo implicará estigmatización. El cuerpo femenino es un campo de batalla”, resumió la antropóloga Ariadna Soler. En la escuela, las familias se quejan de que la opción de llevar el velo islámico se ve como una imposición familiar, o, por ejemplo, los problemas con el menú halal en la escuela primaria.

El Ayuntamiento de Barcelona se da ahora cuatro meses para estudiar lo que dice el informe, y buscar las fórmulas para aplicar buena parte de sus recomendaciones. López expresó su voluntad de que poder presentar las conclusiones el 12 de diciembre, día mundial contra la islamofobia.

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