Los antiaborto cargan contra el PP por no defender «la vida»

Rajoy no hará un llamamiento para que su militancia secunde la protesta del domingo Los organizadores esperan que más de 70.000 personas participen en la marcha

Los autodenominados grupos provida presentaron ayer su manifestación contra el aborto, el próximo domingo en Madrid y otras ciudades españolas, disparando a diestra y siniestra. Al Gobierno, al PSOE y a los demás partidos de izquierda que abogan por un cambio normativo en este delicado asunto –del sistema actual, basado en supuestos concretos, a otro basado en plazos– les dijeron, como vienen diciendo desde hace meses, que estaban cometiendo "el mayor acto de perfidia política de este país", que sus leyes son "crueles" y que las combatirán con una "guerra de guerrillas". Pero los convocantes de la protesta también hicieron algo no visto hasta ahora: criticar al PP. A su juicio, los conservadores, por mucho que se opongan a la anunciada reforma, no defienden "la vida". Si lo hicieran, se sumarían a la marcha.
"Nosotros queremos respetar la vida y el PP quiere ganar elecciones –sostuvo la portavoz de la entidad Derecho a Vivir, Gador Joya–. Nosotros defendemos la vida y el PP defiende los votos. El Partido Popular solamente vendrá a nuestras manifestaciones cuando les den votos".
Los conservadores, hasta ahora, han seguido una estrategia de tímida confrontación: rechazando el cambio legal, acusando al PSOE de plantear el aborto como "un método más de planificación familiar" y dando voz en la subcomisión del Congreso al entramado provida. Pero sin sumarse a sus protestas. Al fin y al cabo, organizaciones como Derecho a Vivir, Médicos por la Vida y HazteOir.org –convocantes de la marcha del domingo– abogan por la abolición de la actual norma de interrupción del embarazo, mientras que el PP nada hizo para cambiarla cuando estuvo en el Gobierno. Los populares manifestarán su rechazo a la nueva ley de plazos, aunque lo harán en sede parlamentaria y en el Constitucional, no en la calle.

'NO' A LA RADICALIZACIÓN
Esa es la estrategia que han acordado el presidente del partido, Mariano Rajoy, y sus portavoces en las Cortes, Soraya Sáenz de Santamaría y Pío García Escudero. Atrás quedan los tiempos en que el PP prestaba apoyo e infraestructura a estas organizaciones para montar manifestaciones como la que, en la legislatura pasada, sirvió para protestar contra el matrimonio gay. El equipo de Rajoy está empeñado en esquivar cualquier imagen de radicalización, especialmente cuando las encuestas evidencian que las distancias con el PSOE se han acortado hasta rozar el empate técnico, haciendo decisivo el voto de centro.
En este contexto, la dirección popular ha optado por no hacer un llamamiento a su militancia para que acuda a la marcha, aunque habrá respeto absoluto para aquellos miembros del partido que deseen acudir a título individual. De hecho, una docena de parlamentarios ya ha anunciado que irán a la manifestación. Con o sin cargos del PP, los convocantes esperan que entre
"70.000 y 100.000" personas se sumen a la marcha, pese a que las últimas protestas, frente al Congreso y el Ministerio de Igualdad, han sido modestas. Los asistentes, como mucho, sumaban varias decenas.

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