Los alumnos catalanes son los que menos eligen la clase de Religión

Un 76,9% cursa la materia en España en Primaria y ESO, frente al 44,5% que lo hace en Catalunya Solo 32 de cada 100 alumnos de 6 a 12 años de la red pública catalana demanda la asignatura

La frágil situación de la Iglesia católica en Catalunya, con una audiencia menguante, una crisis permanente de vocaciones sacerdotales y un desinterés crónico de los contribuyentes por apoyar su financiación, cuenta con otra seria amenaza: las familias y el alumnado se muestran esquivas a la clase de Religión. Los últimos datos de la matrícula del curso 2006-2007 revelan que solo un 44,5% de los 645.000 alumnos catalanes de Primaria y ESO la eligió, un registro que sitúa a los catalanes a la cola de España, donde el porcentaje se eleva hasta el 76,9%.

Buena parte de los 287.000 escolares catalanes matriculados en la materia confesional acude a colegios privados católicos, donde la materia no es precisamente opcional. Si nos fijamos exclusivamente en los centros públicos, la demanda de la asignatura es escuálida: únicamente 32 de cada 100 alumnos de entre 6 y 12 años, y 15 de la franja de edad que va de los 12 a los 16, la han elegido este año, según los datos que obran en la Conselleria de Educació.

La situación contrasta con las cifras orondas que acaba de suministrar la comisión episcopal de enseñanza y catequesis de la Conferencia Episcopal Española (CEE) sobre el alumnado al que se imparte formación religiosa y moral católica. En España, 82 de cada 100 matriculados en la red pública de Primaria, y 50 de cada 100 en las aulas de ESO de los institutos, recibe clases de catolicismo. Aunque la CEE no suministra datos desagregados por diócesis, fuentes episcopales admitieron que Catalunya ocupa el último puesto de la tabla en porcentaje de partidarios de la opción confesional.

LA TENDENCIA
Al hacer públicos estos datos, el pasado miércoles, la comisión se congratulaba de haber logrado "ralentizar" la "caída progresiva de la opción por la enseñanza religiosa en la escuela pública, que venía siendo, en los tres últimos cursos, de dos puntos por año". Esta vez, el descenso no llegó a un punto.

Esta bajada progresiva se refleja en las estadísticas generales, donde se observa que si en el curso 2002-2003 un 86% de los niños españoles matriculados en Primaria cursaban Religión católica, actualmente son el 81,8%. En la ESO, el declive es todavía mayor: el 61,4% de hace cinco años se ha convertido en la actualidad en un 50,5%. En Catalunya también se ha registrado un retroceso en la matrícula en el último quinquenio, aunque inferior a los dos puntos porcentuales.

El episcopado español sostiene que la elección de la asignatura está sometida a una serie de "condiciones negativas" que juegan en su contra, y explica las dificultades para captar alumnos. Citan, por ejemplo, que quienes no la escogen disponen de "actividades, a veces lúdicas, o bien de repaso sobre materias lectivas que los alumnos de Religión no reciben", algo que consideran discriminatorio y contrario al "ejercicio libre del derecho a la educación".

La difícil situación de la asignatura en las aulas catalanas fue abordada de nuevo por los obispos catalanes en la última reunión ordinaria de la Conferencia Episcopal Tarraconense, celebrada a comienzos de mes. En ella se decidió realizar próximamente una campaña informativa para subrayar "la importancia formativa (de la clase de Religión) y la conveniencia de que los padres la pidan para sus hijos".

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