Los Acuerdos Iglesia-Estado hay que renegociarlos

El Alto Comisionado de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo, Gregorio Peces-Barba, opinó hoy que los acuerdos entre el Estado y la Santa Sede 'no resisten ninguna justificación', y señaló que en esta materia hay 'una serie de desajustes que habrá que ir resolviendo con buena voluntad'.

Peces-Barba hizo esta reflexión en el acto de clausura de unas jornadas en Sevilla sobre los 'Valores democráticos de la II República', en el que señaló que hay que 'renegociar' dichos acuerdos, aunque recordó que el pres

idente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, 'ha dicho que no se iban a modificar en esta legislatura'. En un coloquio posterior a su conferencia, respondió que 'no tiene mucho sentido que el Gobierno y el Parlamento se enfrenten' en este momento por dicha cuestión, salvo que la jerarquía eclesiástica 'se empeñe'.

A su juicio, el problema se podrá resolver si la Iglesia católica es 'capaz de entender que no pueden mantener esos privilegios'. Peces-Barba se refirió también a las manifestaciones del presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Blázquez, de que ningún partido político 'responde a los principios del Evangelio', algo que consideró lógico, tras lo que indicó que los obispos 'tendrían que pensar si algunas instituciones de su propiedad situadas en el ámbito de la comunicación responden o no a los principios del Evangelio'.

'Esa es la prueba del nueve, de la coherencia', recalcó Peces-Barba, tras lo que añadió que 'no deben tener instituciones que no sólo no representan el Evangelio sino que se confrontan con los principios morales más elementales'.

El ex presidente del Congreso se refirió también a la polémica sobre el tratamiento de la religión en la educación no universitaria, y calificó de 'grotesco' que el Estado pague los sueldos de los profesores de Religión.

'Sin perjuicio de que el Estado pueda dar una cantidad global de apoyo a la enseñanza de la Religión, es grotesco que el Estado pague a cada uno de los profesores y que el nombramiento de éstos lo haga la Iglesia, que tiene además poder para despedirlos por razones que no están reguladas en el Estatuto de los Trabajadores'.

A su juicio, hay una serie de 'desajustes' que habrá que 'ir resolviendo con buena voluntad', ya que ante la 'sospecha del carácter manipulador de sectores de la jerarquía eclesiástica, tenemos que hacer un esfuerzo para que la laicidad no caiga en el laicismo, que supone siempre un enfrentamiento, porque entonces nos pondríamos a la misma altura de sectores que son dañinos para la democracia'.

Agregó que una de las causas de la actual situación es la mención expresa de la Iglesia católica dentro de un artículo de la Constitución de 1978, lo que fue un 'error', ya que ésta 'no acaba de aceptar el marco de laicidad, de la separación entre la Iglesia y el Estado y del pluralismo, de forma que no existe una religión por encima de otra'.

No obstante, reiteró que está en contra de que 'nos coloquemos al mismo nivel que la Iglesia católica, que quiere influir no sólo dando su opinión, sino incluso que se desobedezca a las autoridades'.

En su conferencia, Peces-Barba defendió la idea de que la laicidad es 'perfectamente compatible' con la religiosidad, pero no con las iglesias, y explicó que el problema durante la II República es que con la presión existente no fue posible crear un espacio de laicidad, sino de laicismo, el cual supone siempre un enfrentamiento con la Iglesia, una reacción frente a las 'posiciones excesivas de la Iglesia católica, más que de cualquier otra iglesia cristiana'.

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