Los actos contra los judíos encabezaron las estadísticas de la violencia racista en 2002 en Francia

Europa se reencuentra con el fantasma del antisemitismo

La policía vigila la sinagoga cercana a París que resultó parcialmente destruida por una bomba, el 11 de octubre. Un temor vuelve a recorrer Europa 60 años después del Holocausto: el fantasma del antisemitismo. El goteo de actos violentos contra instalaciones judías en países como Francia y Alemania, la ola de atentados de terrorismo islámico, como el reciente ataque a dos sinagogas de Estambul, y el agravamiento de los conflictos en Oriente Próximo parecen haber hecho revivir un antisemitismo latente en las sociedades europeas. Así, la comunidad hebrea de España dice sentirse «asediada»; en Alemania, una encuesta revela que casi un cuarto de la población tiene prejuicios antijudíos y en Francia, los ataques contra ellos y sus bienes encabezaron el año pasado las estadísticas de violencia racista.
Sesenta años después de la Shoah, el antisemitismo se suma a los miedos que recorren Europa. Una reciente encuesta del Eurobarómetro señaló al Estado de Israel como el principal factor de inseguridad en el mundo, lo que provocó una situación incómoda apenas disimulada entre las autoridades comunitarias y un efecto todavía más brutal cuando se añadió, a las pocas semanas, el impacto del doble atentado contra dos sinagogas en Estambul.
En un intento de contrarrestar esta serie de mazazos, el presidente del Parlamento Europeo, Pat Cox, y los portavoces de los grupos de la Cámara visitaron el jueves la Sinagoga de la Paz, en Estrasburgo, donde subrayaron, «política y personalmente», el respeto a las víctimas del doble atentado y la solidaridad con la comunidad atacada.
El clarinazo antisemita también ha resonado en el corazón de Europa. Un colegio de judíos ortodoxos fue pasto de las llamas al norte de París, en coincidencia con los atentados de Estambul.
El reguero de incidentes antisemitas se alimenta también de graffiti, octavillas, intimidaciones, golpes y cócteles molotov. En las universidades, grupos de música rap mezclan antisemitismo y racismo con injurias a la policía sin suscitar más reacción que la del ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, autor de una querella contra el grupo Sniper por las letras de sus canciones.
En 2002, la Comisión Consultiva de Derechos Humanos dio cuenta de 313 actos de violencia contra personas y bienes en Francia, cifra que sólo refleja el número de denuncias presentadas. También fue el año en que los actos antisemitas (193) pasaron a la cabeza de la estadística, hasta entonces liderada por los ataques contra musulmanes y las injurias a la Francarabia, contracción peyorativa de Francia y Arabia usada a veces en la jerga de la extrema derecha.
Francia promulgó una ley en febrero que endurece las penas por actos contra personas de «una etnia, una nación, una raza o una religión determinada». Sin embargo, y salvo los casos en que se detiene a alguien en flagrante delito, el éxito en estos asuntos requiere de la colaboración ciudadana.
POSIBLES CAUSAS
La polémica se ha extendido a los medios intelectuales a partir de un artículo del predicador musulmán Tariq Ramadán, estrella de las juventudes islamistas en las periferias de las grandes ciudades. Ramadán cuestionó a «intelectuales judíos», entre ellos André Gluksmann y Bernard Henri Lévy, por abandonar una visión universalista del mundo para defender al Estado de Israel. Acosado a preguntas por el ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, ante los seis millones de espectadores que siguieron un debate televisado en directo, Ramadán aseguró formar parte de los que denuncian el antisemitismo.
En el curso de este programa, celebrado el jueves por la noche, Sarkozy argumentó que «no hay explicación alguna para el antisemitismo, ni islamista, ni de extrema derecha».
Muy combativo a lo largo de 135 minutos de emisión en directo, el ministro del Interior dio una cifra de chicas que llevan el velo islámico en las escuelas francesas -1.256y de los casos «difíciles» suscitados por ello, sólo una veintena, lo cual prueba, a su juicio, que no corre tanta prisa legislar contra el uso de signos religiosos en la escuela.
«¿Permitimos a los chicos que vayan con un piercing en la nariz y nos vamos a asombrar de que lleven la medalla del bautismo?», preguntó. A juicio de Sarkozy, la integración de las minorías mejorará con preparativos como los que él está haciendo, entre los cuales figura el nombramiento de miembros de minorías étnicas para puestos de altos funcionarios de la República.

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