Los 132 curas críticos con el arzobispo citan al resto para debatir sobre la Diócesis

Plantearán sugerencias y propuestas tras al silencio del nuncio a la situación que vive la Iglesia granadina Los sacerdotes firmantes no quieren que la imagen de la Iglesia se dañe por comportamientos poco razonables

asi un año después de que 132 sacerdotes granadinos firmasen un documento muy crítico contra el arzobispo de Granada, Francisco Javier Martínez, en el que reclamaban soluciones para la complicada situación interna por la que atraviesa la Diócesis, ni el Vaticano ni el nuncio en España han movido ficha y la situación ha llegado a ser insostenible, a juicio de algunos de ellos.

Tanto que volverán a reunirse en noviembre en un edificio religioso del área metropolitana para discutir sobre los pasos que se han dado hasta ahora y plantear sugerencias y propuestas, entre ella probablemente algunas de presión para exigir el traslado del arzobispo ante su negativa a abrir cauces de diálogo que ayuden a superar las dificultades.

La convocatoria se abre también a los sacerdotes que no hayan firmado el documento 'Reflexión de 132 sacerdotes ante la situación de nuestra Diócesis', remitido el pasado mes de diciembre al nuncio del Vaticano en España, monseñor Manuel Monteiro. En la reunión, además de trasladar a los sacerdotes granadinos los pormenores de una entrevista mantenida con el representante del Papa en España, se abrirá un capítulo de sugerencias y propuestas «para mantener nuestra actitud expresada en el escrito ante la realidad diocesana que seguimos sufriendo, y ante la falta de respuesta, hasta ahora por parte de la Nunciatura».

Finanzas y marginación

El escrito al que se refiere esta convocatoria se elaboró a primeros de noviembre del año pasado. En 17 epígrafes diferentes los redactores del mismo analizan la situación en la que se encuentra la Diócesis de Granada y los 'desencuentros' permanentes con la gestión y las formas de abordar las cosas por parte del arzobispo, Francisco Javier Martínez.

Las ideas que sobresalen en el documento giran en torno a la economía de la Diócesis, con gastos excesivos a juicio de algunos sacerdotes; la crisis abierta en la Facultad de Teología tras la polémica decisión de retirar a los seminaristas; los casos de marginación a varios curas, y las controvertidas decisiones de monseñor Martínez en algunos asuntos, entre ellos el desacuerdo con el que fuera archivero de la Catedral, el canónigo Martínez Medina, que está pendiente del juicio previsto para el próximo mes de noviembre y que le costó la suspensión 'a divinis' de sus funciones como sacerdote en medio de todo el proceso judicial.

Firma libre

El documento fue pasado por la mayoría de parroquias y centros religiosos -no por todos- para que lo firmasen libremente los que estuviesen de acuerdo en su contenido, y al final fue apoyado por 132 sacerdotes. La Diócesis granadina cuenta con unos 280 curas, entre los que siguen en activo en diferentes ámbitos religiosos y los jubilados.

El deseo de redactores y firmantes fue en todo momento evitar que el asunto trascendiera fuera de las 'paredes' de la Iglesia, y tratar de encauzar esta protesta como una reflexión interna y autocrítica que contribuyese a la solución de los problemas, alejada del uso panfletario. Se impuso por ello un pacto de silencio y se pidió a todos los participantes que no abrieran un debate público sobre el tema.

Titulado ya como 'Reflexión de 132 sacerdotes de Granada ante la situación de nuestra Diócesis', la primera copia fue remitida a finales de noviembre al propio arzobispo granadino, a los vicarios del Arzobispado, a los ocho obispos andaluces, al nuncio del Vaticano en España, y al Papa, Benedicto XVI. Sólo aparecían las firmas en el documento que fue remitido a la Nunciatura y al Vaticano.

Comisión con el nuncio

No es frecuente que casi la mitad de los curas de una Diócesis realicen una acción de este tipo contra su obispo, y la gravedad del asunto obligó al nuncio a recibir una comisión de sacerdotes granadinos para debatir sobre el caso.

Según ha podido saber este periódico, el encuentro tuvo lugar a mediados de diciembre en un clima de absoluta cordialidad y en un tono muy distendido. Los miembros de la comisión le trasladaron a Monteiro su preocupación por la situación abierta en la Iglesia granadina y la impotencia que sufrían por la negativa del arzobispo a escuchar las voces críticas, cada vez más, que salían de parroquias y de diferentes instituciones sociales.

El más que aparente 'divorcio' entre monseñor Martínez y una parte significativa de la Diócesis exigía, a juicio de la comisión que viajó a Madrid, una solución que pasaría por el traslado del arzobispo granadino.

El nuncio escuchó pero hasta hoy no ha llegado respuesta ni satisfacción alguna a los firmantes del escrito, algo que se interpreta entre alguno de ellos como el deseo de ganar tiempo por parte del Vaticano hasta que se celebre el juicio que sentará en el banquillo al arzobispo y al canónigo, y por otros como un desaire a una parte significativa de la Iglesia de Granada que sigue con dolor acontecimientos que dañan la imagen de una organización comprometida «que es mucho más que anécdotas y polémicas en los medios de comunicación», refiere un sacerdote.

El silencio y la falta de decisiones desde las alturas los vuelve a reunir, ahora con cierta «indignación» -añade la misma fuente- y la firme voluntad de una solución definitiva.

Desde el Arzobispado se rehusó realizar comentario alguno a este periódico sobre el asunto.

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