‘Lo castré para sacarle sus demonios homosexuales’

Pretendía sacar los «demonios homosexuales y virus que tenía dentro»

Días después de que el hotel Intercontinental albergara uno de los crímenes más sangrientos que se han producido en Nueva York, el autor, el modelo portugués de 20 años, Renato Seabra, confesó a la Policía que cortó los genitales del periodista del corazón, Carlos Castro, en su afán por curar la homosexualidad del hombre de 65 años.

Varios medios neoyorquinos publican que fuentes cercanas a la investigación han afirmado que Seabra, acusado de cometer un asesinato en segundo grado, ha confesado que pretendía sacar los "demonios homosexuales y virus que tenía dentro", tras estrangular y mutilar los genitales de la víctima con un sacacorchos.

El modelo contó a las autoridades que golpeó a Castro durante una hora. Le provocó fuertes heridas en la cabeza tras agredirle con el monitor de un ordenador. En la espeluznante escena Seabra clavó el abrebotellas en un ojo de la víctima, para luego castrarlo.

El joven permanece en observación psiquiátrica en el hospital Bellevue, donde también se recupera de unos cortes en la muñeca, fruto de un probable intento de suicidio. Desde allí, donde permanece custodiado desde el sábado pasado, ha confesado que tras torturar durante una hora al periodista, se dio una ducha y se enfundó en un traje. "Fue en ese momento cuando se propinó los cortes", relató uno de los investigadores.

Según recogen las investigaciones, el joven modelo, que participó en un 'reality show' portugués, niega haya mantenido una relación homosexual con Castro. A pesar de ello, las autoridades afirman que llevaban viéndose desde octubre y que visitaron Nueva York para celebrar el Año Nuevo.

La familia del acusado también ha desmentido que el joven sea homosexual, tal y como ha afirmado su madre, "mi hijo no era el amante de Carlos Castro", "nunca ha escondido su sexualidad, que es heterosexual". Amigos comunes dicen en cambio que ambos eran pareja.

Al parecer, Seabra, siempre le dijo a Castro que no era gay y que lo estaba utilizando para aprovecharse de sus influencias y su holgada cuenta corriente. La discusión podría haber comenzado tras la negativa del periodista a llevar al veinteañero a un costoso viaje de compras.

El chico, descrito por su madre como un joven tímido y religioso, es, según ella, incapaz de haber cometido un crimen de esas características. "Él no lo hizo", ha explicado.

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