Llega ateísmo a Nueva York

El fantasma del ateísmo recorre América para espanto de aquellos que, como el presidente Obama, excluyen de su cosmogonía al pasota místico, al que vive enemistado con el más allá, incapaz de asociarse a ninguna bandería espiritual, ajeno a pastos celestes y rubios angelotes.

Desde un podio de superioridad mal fundada creemos que todos los estadounidenses apoyan el seguidismo de las conferencias episcopales, sean éstas cristianas o hinduistas, o al menos que, al ser preguntados al respecto, los menos ortodoxos abjuran de jerarquías mientras subrayan, ojos en blanco, que Dios, un ente superior y tal, haberlo haylo.

Según una encuesta publicada a principios de año, el porcentaje de no creyentes en América ha pasado del 8% en 1990 al 15% en 2008.

Malas noticias para los constructores de megaiglesias, los televangelistas, Juan Luis Guerra y su santidad el decimocuarto Dalai Lama.

Noticias chungas, también, si eres un europeo exquisito, de esos que hacen mofa del gigante americano aludiendo a su matriz cuáquera, si subrayas el fusil y las biblias e ignoras, silbando, los premios Nobel de Física.

Todo esto para contar, con el debido contexto, que a partir del día 26 la ciudad de Nueva York disfrutará de una campaña en favor de los ateos.

Para lograrlo habrá carteles en doce estaciones, ("Un millón de neoyorkinos son buenos sin Dios.

¿Lo eres tú?"), en modesta y singular pelea contra ciertos usos mentales, fosilizados, propios de quienes no conciben la pervivencia de lo moral alejada del soborno post mortem.

Ojo: aunque en el conflicto religión/ciencia lo sobrenatural pierda puntos, su retroceso es lento.

La encuesta antes citada no impide que éste todavía sea un país de agotadora servidumbre a lo religioso (aunque no siempre y desde luego no como creemos los españolitos), abonado a la propagación de fábulas como el creacionismo, etc.

Respecto a los motivos para desear que exista una vida más allá de la boca de Scarlett Johansson o las hamburguesas del JG Melon, allá cada uno y sus psicotrópico de guardia.

De momento, Big Apple Coalition of Reason, responsable de la campaña, se conforma con que el personal respete al disidente, a aquel que considera, juicioso, que ni siquiera el ego más hipertrofiado merece el castigo de perpetuarse ad nauseam.

Print Friendly, PDF & Email

También te podría gustar...