Líder religioso de Egipto prohíbe las esculturas

La más alta autoridad religiosa entre los musulmanes egipcios, el Gran Muftí Ali Gomaa, ha publicado un edicto religioso (fatwa) en el que se prohíbe la exhibición de esculturas. Aunque la fatwa se centra en las esculturas en hogares privados, ha provocado ya el temor de que sea malinterpretada por islamistas que deseen dañar el abundante patrimonio del que presume Egipto en sus sitios históricos y museos.

El Gran Muftí Gomaa es el líder espiritual más importante de Egipto y es escuchado entre los musulmanes suníes más allá de las fronteras nacionales. La autoridad de su doctrina es especialmente fuerte en la ley islámica y en su puesta en práctica, según las sagradas escrituras del Islam. Sus conclusiones se publican como fatwas ocasionales, las cuales con esperadas con gran interés por los fieles musulmanes.

Su última fatwa, sin embargo, ha causado furor entre la mayoría de los intelectuales egipcios. Gomaa se refiere en ella a un pasaje del Hadith – una colección de acotaciones del Profeta Mahoma – en la que se dice que los escultores serán duramente sentenciados el Día del Juicio. El Hadith declara así claramente como un pecado la producción y la exposición de la escultura, según deduce el Gran Muftí.

Su fatwa, por lo tanto, prohíbe a musulmanes producir esculturas y exhibirlas en sus hogares. El hecho de poseer de esculturas es declarado como algo "anti islámico". Escultores y vendedores deben abandonar sus negocios.

Mientras que la fatwa no menciona directamente esculturas en museos y en sitios históricos – Egipto tiene una de las densidades más altas del mundo de esculturas históricas consideradas patrimonio de la humanidad – ya ha provocado el temor a que grupos fundamentalistas puedan llevar la fatwa a su sentido más extremo y atacar los monumentos históricos. Acontecimientos similares ya ocurrieron en Afganistán hace pocos años, cuando el régimen taliban destruyó las antiguas esculturas de Buddha en Bamyan, sitio declarado patrimonio de la humanidad.

Las autoridades egipcias, sin embargo, no parecen que vayan a tomar muy en serio la fatwa del Gran Muftí e incluirla en la legislación nacional. Varias fatwas del erudito musulmán y de sus precursores han sido ya antes ignoradas por el gobierno secular. Las esculturas históricas y modernas de Egipto contribuyen enormemente a la economía nacional debido al turismo y los sitios y museos históricos cuentan con seguridad estatal armada.

A los escultores contemporáneos, sin embargo, la fatwa les puede causar un serio problema. La mayoría de ellos proceden de comunidades pobres y les proporcionan un modesto sustento, vendiendo artesanía y copias de antiguas esculturas a los turistas.

La fatwa no ha sido bien recibida por la mayoría de los intelectuales egipcios y también ha sido criticada por muchos clérigos. Mahoma sentenció en el Hadith el origen "pagano" de adorar estatuas, algo muy extendido en la península árabe en épocas pre islámicas.

El predecesor de Gomaa, el Gran Muftí Mohammed Abdu, hace aproximadamente cien años publicó una fatwa en la que permitía la producción y exposición de esculturas, también en hogares privados, mientras no fuese para ser adorados. Mohammed Abdu había llegado a la conclusión de que, entre los musulmanes modernos, la adoración de estatuas ya no era un hábito, estando por ello a favor del arte y la cultura.

El actual Gran Muftí, sin embargo, revocó la fatwa de su precursor, sin explicar la nueva necesidad de proteger a los musulmanes de las esculturas. Se espera, sin embargo que su decisión esté conectada con las caricaturas del Profeta Mohamed publicadas recientemente en Dinamarca y que ofenden los sentimientos religiosos de la mayoría de los musulmanes.

Los amantes del arte en Egipto, sin embargo, opinan que Gomaa ha exagerado. El escritor egipcio Ezzat al-Qamhawi declaraba ayer a la prensa local que la fatwa "devolvía a los musulmanes a la edad oscura". Otros prominentes artistas egipcios acaban de lanzar un llamamiento a la opinión pública para no hacer caso a la "ridícula" fatwa.

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