Libertad sexual y laicidad

La experiencia actual sobre un Estado aconfesional en España ha permitido una evolución sin precedentes en cuanto a derechos y libertades. La libertad sexual es hoy más que nunca una muestra del nivel alcanzado. No obstante, no podemos caer en la autocomplacencia y pensar que ya está todo logrado. Existe la necesidad de seguir trabajando por la igualdad social, todavía no alcanzada. Algunas instituciones religiosas continúan forzando por volver a la situación vivida hace más de treinta años, donde las libertades sexuales, entre otras, eran constreñidas a la moral católica, impuesta desde las altas esferas políticas.

En España, a pesar de existir un pluralismo religioso, y de una gran parte de la sociedad que se confiesa agnóstica o atea, todavía se otorgan privilegios a la Iglesia Católica, que en no pocas ocasiones son utilizados en contra de las libertades de los ciudadanos. Las libertades sexuales se ven así constantemente amenazadas. La plasmación de esta moral católica en algunos partidos políticos es muy evidente, así como privilegios aún mayores otorgados durante sus periodos de gobierno.

Es necesaria una apuesta clara por la laicidad del Estado en todos los ámbitos públicos. Pero no podemos caer en la imposición del laicismo a toda la sociedad, de lo contrario volveríamos a caer en los mismos errores de antaño. Además, un Estado laico por sí solo tampoco garantiza las libertades sexuales. Sólo el trabajo desde una educación en valores de igualdad y respeto hacia la diferencia nos ayudará para vivir en una sociedad cada vez más democrática, plural y libre.

La Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB) es una organización laica. Está formada por cerca de sesenta asociaciones de todo el Estado Español, que trabajan realidades muy diversas dentro del ámbito de lesbianas, gais, transexuales y bisexuales (LGTB). Esa diversidad engloba múltiples facetas de nuestra vida en las que, aún hoy, existen problemas para que las personas LGTB se desenvuelvan con total normalidad. Tal como se entiende de la definición de la palabra “laico/a” en el Diccionario de la Real Academia Española, una organización laica es aquella que es “independiente de cualquier organización o confesión religiosa”. Y efectivamente así es. La FELGTB no actúa bajo la supervisión y beneplácito de ningún líder u organización religiosa, y tampoco de ninguna personalidad pública o partido político. Es una organización totalmente independiente, democrática y libre. Ahora bien, es indiscutible la existencia del fenómeno religioso dentro de la población LGTB. Si obviamos esto, seguiremos marginando e invisibilizando a todas las personas creyentes LGTB, algunas con realidades muy difíciles. Por ello, como organización que aborda la realidad LGTB y su problemática en las facetas en que se desenvuelve en la sociedad, y desde los principios de igualdad y diversidad que defendemos, se constituye dentro de la organización un área de asuntos religiosos. Este área, formada por personas creyentes LGTB, no se adscribe tampoco a ninguna confesión religiosa. Más bien trabaja desde la interreligiosidad y el ecumenismo. Es un espacio activista, pero más importante aún es que permite reconocer e identificar la realidad de las personas creyentes LGTB, y autoafirmarse como personas totalmente dignas dentro de su propia espiritualidad. Este es el mejor ejemplo de laicidad que conozco y experimento día a día como persona creyente y coordinador del área, y a partir de aquí quiero iniciar mi exposición.

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Jóvenes y laicidad INJUVE 91 dic 2010

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