Libertad de expresión y libertad de conciencia

Carta enviada al Diario Granada Hoy ante un asunto de favoritismo del Ayuntamiento con Ideal

Denuncia su periódico el trato de favor recibido por otro diario de esta ciudad por parte de las autoridades municipales. La denuncia es justa pues semejante favoritismo supone un ataque a la libertad de expresión, al favorecer a una empresa periodística frente a otras, conculcando el derecho que tenemos los ciudadanos a recibir una información diversa, en un marco de justa competencia informativa.

            No puede aducirse en defensa del favoritismo municipal que la colaboración entre esa empresa periodística y el Ayuntamiento es “tradicional”. Ni tampoco, sea o no cierto, que el periódico beneficiado tiene mayor número de lectores. No podría tampoco pretenderse que el próximo año, los tres periódicos locales de los que ahora disfrutamos, sean favorecidos con similares prebendas municipales, pues hay otros periódicos de ámbito no local, hay otros medios de comunicación, y hay otras empresas tales como editoriales o librerías que podrían desear los mismos favores.

            Lo único que los poderes públicos pueden hacer para preservar la libertad de expresión es mantener la más exquisita neutralidad respecto a todas las empresas del sector y asegurar la justa competencia.

            Si esto es evidente para la defensa del derecho a la libertad de expresión ¿por qué cuesta tanto comprender que lo mismo es aplicable para la defensa de la libertad de conciencia? Entonces, ¿por qué nuestros munícipes, y autoridades de todo el escalafón del Estado favorecen a unas confesiones frente a otras? ¿Cómo puede aducirse que es “tradicional”? ¿Cómo puede decirse que es “democrático” por que sólo una minoría no recibe prebendas?

            Esta doble vara de medir sólo se explica por la implacable presión que los lobbies religiosos, sin representatividad democrática alguna, ejercen sobre las autoridades democráticamente elegidas, a fin de mantener privilegios adquiridos en épocas en que la competencia, en el ámbito de la libertad de conciencia, era delito.

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