Libertad de expresión, prensa y violencia en México

“Cada vez que un periodista está amenazado nos perdemos la posibilidad de estar enterados”, dijo sobre las presiones que se ejercen desde oficinas gubernamentales por medio de las presiones de quitar la publicidad oficial o de plano de las presiones del crimen organizado que dicta lo que se publica o lo que no.

“El periodismo en México se ejerce en un contexto de violencia. La violencia impacta a todos los ámbitos de la sociedad; y el periodista no es ajeno a ella. Se les agrede, se les asesina y se les intimida, porque desempeñan un papel fundamental en la sociedad”.

José Omar Rábago, director Ejecutivo del Centro Nacional de Comunicación Social (Cencos) participó en la mesa de análisis Libertad de expresión: prensa y violencia en México, en el contexto de la 6ª Expo ARU 2015, que se efectuó en la Universidad Iberoamericana Ciudad de México.

En las pláticas de reflexión universitaria con los estudiantes destacó que diversas organizaciones internacionales, como Reporteros sin Fronteras o el Comité de Protección para Periodistas y otras más, han señalado a México como “uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo”.

Se tienen datos, acordes a una metodología aplicada por Cencos y Artículo 19, que desde el año 2000 a la fecha han sido asesinados 88 periodistas y reportados como desaparecidos 17.

El director ejecutivo del Cencos dijo: “el problema grave que tenemos en México es la impunidad. La recomendación general número 20 de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos hace un análisis de muchos de los casos, de los expedientes de asesinatos y desapariciones contra periodistas. Ahí tuve la oportunidad de ver todos los expedientes y 89 por ciento permanece en impunidad. Estamos hablando de que solamente en uno de cada diez asesinatos y desapariciones contra periodistas en México existe una sentencia”.

Por otra parte, resaltó que es pertinente recordar que México, al firmar tratados internacionales, también tiene que responder y atender exámenes o rendiciones de cuentas. Por ello, dijo, en 2006 se creó la Fiscalía de Atención para Delitos contra Periodistas, que depende de la Procuraduría General de la República. En 2010 cambió facultades y se creó la Fiscalía Especializada contra Delitos de la Libertad de Expresión, es decir, se buscaba hacer un poco más amplio, no sólo para periodistas, sino para toda la sociedad.

“De 2010 a la fecha ha habido cuatro fiscales en total y no ha habido una sola sentencia condenatoria por algún asunto grave de asesinato o desaparición de periodistas”, concluyó José Omar Rábago.

Por su parte, el maestro Erick Fernández Saldaña, coordinador de la Licenciatura en Relaciones Internacionales de la IBERO, lamentó que se esté viviendo una situación compleja, degradante y triste, donde la posibilidad de estar informados sobre cosas que no aparecen en los grandes medios se pierden, y cada vez se reducen las posibilidades de tener un panorama más amplio de lo que sucede en México.

“Cada vez que un periodista está amenazado nos perdemos la posibilidad de estar enterados”, dijo sobre las presiones que se ejercen desde oficinas gubernamentales por medio de las presiones de quitar la publicidad oficial o de plano de las presiones del crimen organizado que dicta lo que se publica o lo que no.

“Los periodistas en vez de estar pensando en los grandes temas del país, hoy están pensando en cómo salvar su vida. Hoy se habla en las redacciones en dónde no meterse o qué no cubrir”.

Sobre la tarea de los universitarios, conminó a buscar opciones como las generadas en la misma IBERO, como el Movimiento 131, que impactó a nivel nacional e internacional, porque si no hay un medio que informe, hay que buscarlos y aportar con creatividad para dar salida a informaciones importantes y que son ignoradas por medios masivos. “Las universidades todavía son espacios de libertad y hay que aprovecharlos”.

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