Libertad bajo fianza para la niña acusada de blasfemia en Pakistán

La menor y sus familiares, de religión cristiana, siguen bajo amenaza de ser atacados por integristas musulmanes

Un tribunal de Islamabad ha dictado hoy la libertad bajo fianza de la niña cristiana paquistaní Rimsha Masih, encarcelada desde hace tres semanas tras ser acusada de quemar hojas del Corán, informan hoy medios locales. El abogado de la menor, de unos 12 años y con síndrome de Down, ha declarado a los medios que tanto ella como sus familiares siguen bajo seria amenaza de ser atacados por integristas musulmanes a pesar de la excarcelación bajo fianza, previo pago de medio millón de rupias (algo más de 4.100 euros), suma que la familia no puede afrontar.

El pasado 2 de septiembre un imán, Hafiz Mohammed Khalid Chishti Yadun, fue arrestado a raíz de que un testigo, Maulvi Zubair, declarara un día antes que el jefe espiritual había añadido hojas del Corán a las que supuestamente había quemado la niña, según el canal de televisión local Geo. Zubair dijo que observó la manipulación al estar presente cuando al imán le enseñaron en una mezquita las páginas cuya quema se atribuye a la chica, lo que condujo a su encarcelamiento.

Rimsha fue detenida el 16 de agosto en su casa del suburbio de Mehrabadi, en Islamabad, tras salir a buscar papel para usar como combustible para su hogar y, según testigos, recoger por error escritos del Corán en un ejemplar del Qaida Nurani, un método para aprender a leer el libro sagrado musulmán. Desde entonces ha permanecido en la prisión de Adiala, en Rawalpindi, al sur de Islamabad, la misma en la que está ingresado Yadun.

El presidente de la Liga Interconfesional de Pakistán, Sajid Ishaq, ha declarado que una vez que Rimsha salga de la cárcel, la prioridad es su seguridad. Ishaq se ha mostrado confiado en que las autoridades, que ayer constituyeron un comité de alto nivel para seguir el caso, proporcionarán "la máxima seguridad" a Rimsha y a sus familiares. Sobre el pago de la fianza, cuyo importe no puede ser sufragado en ningún caso por la familia, Ishaq ha declarado que "hay varias organizaciones que ya se han mostrado dispuestas a colaborar, así que no parece que vaya a suponer un problema".

El caso ha provocado las protestas de grupos de derechos humanos y organizaciones religiosas musulmanas moderadas paquistaníes por lo irregular del asunto y los duros castigos estipulados en las leyes antiblasfemia vigentes en Pakistán. Estos grupos denuncian que estas normas son con frecuencia utilizadas para resolver rencillas y disputas de carácter personal y que la niña padece además una discapacidad que le impide ser plenamente consciente de sus actos.

El encarcelamiento de Rimsha también desató una oleada de críticas en el ámbito internacional, entre ellas las del Departamento de Estado de EE UU, una de cuyas portavoces, Victoria Nuland, calificó el incidente de "muy inquietante". Nuland pidió al Gobierno de Islamabad protección "no solo para las minorías religiosas, sino también para sus mujeres y niñas". El presidente paquistaní, Asif Ali Zardari, abrió una investigación oficial sobre el asunto.

El caso ha elevado la tensión entre la mayoría musulmana y la minoría cristiana en el suburbio de Mehrabadi, donde vive la menor y del que han huido un millar de familias cristianas por temor a represalias de radicales islámicos. Cientos de esas familias acamparon la semana pasada en un parque y reclaman desde entonces al Gobierno paquistaní que les proporcione alojamiento y garantice su seguridad hasta que puedan regresar a sus hogares.

En Pakistán, país de abrumadora mayoría musulmana, viven algo más de 160 millones de personas de los que tres o cuatro millones son cristianas, y ambas comunidades mantienen una relación marcada históricamente por el recelo cuando no la hostilidad.

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