Leo Bassi: «El humor, la ironía y la inteligencia son armas de destrucción masiva contra el oscurantismo»

Entrevista a Leo Bassi en la que defiende la propuesta de su obra anticlerical «LA REVELACI?N» y habla sobre las vicisitudes (incluyendo un ataque con bomba) que ha tenido en España.

PAMPLONA. ¿Qué es lo que quiere contar Leo Bassi con 'La revelación'?

Es mi espectáculo más profundo y espiritual y con él he querido defender los valores y principios del laicismo, además de homenajear al siglo de la Ilustración. Y lo he hecho porque pienso que el mundo laico no está defendiendo con suficiente pasión sus propios valores. Mucha gente cree que ya están libradas todas las batallas del laicismo en nuestra sociedad, pero, como suele ser habitual, las cosas de este mundo son muy frágiles y todo puede volver hacia atrás. Podemos llegar a perder las libertades más elementales.

¿Cree que la sociedad está viviendo un momento de retroceso?

Todavía no, pero no tardaremos en llegar a eso. Las sociedades son como los transatlánticos, que, incluso cuando apagan los motores, continúan durante 45 kilómetros antes de pararse definitivamente. Con el laicismo pasa algo parecido. Su gran motor, las esperanzas de un mundo basado en la Ilustración, está apagado, sólo que la cosa va adelante y parece que todo funciona, pero esto va a acabar cualquier día. Por ejemplo, en Estados Unidos, en los años 60, cuando los hippies proclamaban la libertad sexual, no se podía prever que cuarenta años después la derecha cristiana, evangelista y oscurantista iba a llegar al poder y a cambiar leyes como el aborto o la libertad de expresión. En Europa todavía estamos muy tranquilos, pero todo cambiará y yo quiero comenzar la lucha antes de que la cosa vaya a peor.

¿Qué herramientas emplea en su espectáculo para proclamar esta situación?

La palabra. Son dos horas de espectáculo hablado, porque creo que el humor, la ironía y la inteligencia son armas de destrucción masiva contra el oscurantismo.

Hay quien le ha llamado payaso y bufón pretendiendo insultarle.

Para mí no son insultos. Los bufones han tenido un papel importantísimo en la historia. Cuando un poder es inteligente no sólo admite las críticas, sino que las busca, porque la crítica hace mejorar a cualquier sociedad. Sin embargo, cuando un poder es estúpido y débil y no tiene confianza en sí mismo, no acepta ninguna opinión contraria. Los bufones son portadores de críticas y por eso son esenciales para la humanidad.

¿Una bomba cerca de su camerino durante su representación en el Teatro Alfil de Madrid no le ha disuadido en ningún momento de seguir adelante, aunque sea por su integridad física?

La bomba estaba a cuatro metros del camerino y preparada para estallar. La policía me dijo que el artefacto era peligroso, pero la gente que no me conoce no sabe hasta qué punto soy idealista. Voy muy en serio como bufón y payaso y no tengo problemas a la hora de arriesgar mi vida por defender aquello que pienso. Aquel suceso no sólo no me hizo retroceder, sino que me animó a seguir adelante con más fuerza.

Resulta, cuando menos, impactante que estas cosas puedan pasar en la España de hoy en día.

Ya había representado este espectáculo en Noruega, Austria, Italia, Portugal y en muchas ciudades españolas y nunca había pasado nada. Hasta que llegué a Madrid y varios grupos de ultraderecha se pusieron a cantar el Cara al sol con el brazo extendido y a arrojar piedras al público que venía a verme. Soy consciente de que sólo unos pocos defienden estas posturas, pero para mí lo peor no fue esto, sino la homilía que el cardenal Cañizares me dedicó en la catedral de Toledo. Dijo que yo era un blasfemo y que mi obra era un atentado contra la libertad religiosa. En cada ciudad a la que voy hay un obispo que intenta impedir la función, sólo que no lo consiguen y caen en el más absoluto de los ridículos.

Da la sensación de que quienes defienden esa opinión no confían en la inteligencia de la gente para decidir si acude o no a ver un espectáculo y para reflexionar libremente sobre él.

Así es. El público que ha visto el espectáculo sale preguntándose cómo es posible que alguien tenga la mente tan retrógrada para querer prohibirlo. Y, por otro lado, si la obra fuese tan mala y tan asquerosa se descalificaría por sí misma, la gente no vendría a verla y los críticos habrían dicho cosas horribles de mí; cuando hasta el crítico del ABC me puso muy bien. Lo único que han conseguido los ataques es darme mucha publicidad y, eso sí, hacerme vivir con miedo por mi seguridad.

Este tipo de cuestiones demuestran que, hoy, el fundamentalismo no es exclusivo del islam.

De hecho, el fundamentalismo cristiano es peor. El fundamentalismo islámico tiene mucho de nacionalismo. No hay que olvidar que durante siglos nos hemos dedicado a agredir y masacrar a los árabes, robándoles el petróleo y las tierras, de manera que han terminado utilizando el Islam como alternativa al patriotismo. También recuerdo que, hace cuarenta años, el mundo árabe era marxista y leninista y que los americanos intervinieron en Afganistán por eso mismo, para sacar a los rusos, que fueron quienes crearon universidades allí y abolieron el burka. Yo no soy comunista, a mí tampoco me gusta ese mundo, pero entonces la juventud árabe se educaba. Posteriormente, la CIA y los israelíes se ocuparon de generar actitudes fundamentalistas. Ahí está el caso de Hamas, creado por el Mossad, o de Bin Laden, armado por los americanos. Odio la amnesia histórica, parece que la gente ha olvidado lo que pasó y nuestro papel en todo esto.

¿Por qué cree que los monoteísmos se han radicalizado tanto en los últimos tiempos?

El monoteísmo siempre es radical; es la dictadura de un solo Dios. Si lo amas, bien; si no, te joderá. La Biblia está llena de masacres. Por un momento, el de Jesucristo, se defendió el amor y la justicia social, pero cuando el imperio romano asumió el cristianismo todo eso terminó y comenzaron las luchas de religión. Yo soy ateo, pero me parece mejor el politeísmo porque es más democrático y cada uno escoge su Dios.

'La revelación' trata también de la pugna entre ciencia y religión ¿qué le parece la postura de la Iglesia católica frente a determinadas investigaciones científicas?

El Papa Benedicto XVI es muy ambiguo con estas cuestiones. Hace unos años, Juan Pablo II declaró que la teoría de la evolución era un hecho y que Dios no está en contra de los hechos. Sin embargo, Ratzinger da vueltas, vueltas y vueltas en torno al tema y no se entiende nada de lo que dice. Creo que éste es un papa de transición, un papa blanco en un mundo que cada vez tiene más color. Pero casi es mejor, porque así el cristianismo se desacredita a sí mismo y posibilita una situación mucho más abierta para la creación de filosofías laicas.

¿Es posible conjugar fe y razón?

Si se considera la fe como amor a la naturaleza, a la humanidad, a la creación artística, etc, sí creo en una cierta forma de espiritualidad que no está reñida en absoluto con la razón. En mi caso, creo que el humor es la fe más suprema. El momento espiritual más elevado se produce cuando uno puede reírse de todo, incluso de su propia existencia. Esto no me genera ningún problema con el espíritu científico, ya que éste sólo es una herramienta. La espiritualidad es otra cosa y no hace falta un Dios para tenerla.

¿Qué les diría a esas personas que se manifiestan ante los teatros donde actúa?

Les ofrecería una entrada para ver la obra y, si después de verla, quieren hablar de algo, estoy abierto a discutir de todos los temas. Y si me equivoco en algo de lo que digo, estoy dispuesto a pedir perdón.

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