Latinos y negros se convierten al Islam

Según un estudio de la Universidad de Georgetown, ocho por ciento de los latinos cambian de religión en los Estados Unidos, volviéndose protestantes o mahometanos, en muchos casos por simple rebeldía contra la familia y la tradición. Los más radicales tienden a adoptar el extremismo religioso como forma de desacato al sistema.

Muchos de los que se sienten parte de los oprimidos o marginados, están buscando una nueva identidad en el Islam. Se identifican con la propaganda izquierdista-islamista, que muestra a los musulmanes de Occidente como víctimas de una sociedad fría, desinteresada por los menos favorecidos, aunque tengan los mismos derechos y oportunidades que cualquiera para acceder a la prosperidad.

Cada día aumenta el número de negros e hispanos en Norte, Centro y Sur América, que se adhieren a la religión de Mahoma, pese a la negación de la libertad que implica la fe fundamentalista.

De acuerdo a un artículo aparecido en Los Angeles Times en Marzo 15 de 1999, escrito por Margaret Ramirez: decenas de miles de latinos se convierten al Islam, confundidos por lo que consideran incongruencias con la doctrina católica. Mariam Montalvo es una mexicana que a los 21 años, decidió aceptar la shahada, la sencilla declaración de fe que permite volverse musulmán. Montalvo criticaba que hay quienes se dicen católicos, pero fuman y beben, y eso va contra sus principios.

Mientras la Iglesia Católica pierde adeptos, el Papa ha decidido dar un giro hacia el conservadurismo, imponiendo la misa en latín como se practicó hasta 1964. Si a través de la antigua modalidad litúrgica El Vaticano espera atraer más acólitos, es un misterio. Hasta el momento lo único que logró es enemistarse con las demás denominaciones cristianas y todas las religiones existentes, al desenterrar la convicción de que la Iglesia Católica Apostólica Romana es la única verdadera, un concepto extremista idéntico al islámico. La realidad es que Occidente es una sociedad creyente pero laica, que se cansó de los rituales, y de los corruptos, pedófilos y falsos líderes espirituales. Cada uno busca su camino a su manera, sin imposición, que desde todo punto de vista es lo racional, sensato, natural y correcto.

El Islam es la religión de más rápido ascenso en América, sus acólitos alcanzan los siete millones en Estados Unidos, la mayoría son negros que se convierten por antagonizar con los blancos que son usualmente cristianos, y lo mismo está ocurriendo con los latinos. Debido a que los árabes y africanos son morenos, encuentran un simbolismo común en el color de la piel. Algunos latinos se consideran genéticamente emparentados con los moros.

En Latinoamérica los países con mayor proporción de musulmanes son: Argentina, Brasil, Colombia y Panamá, donde existen inmigrantes árabes seguidores de Mahoma, sin embargo, actualmente se están construyendo mezquitas en lugares de población autóctona, netamente católica. Las íntimas relaciones de los gobernantes extremistas de la izquierda bananera con los islamistas, busca iniciar la emigración levantina fundamentalista hacia el cono sur.

En Estados Unidos hay 1209 mezquitas, 87 por ciento fueron construidas desde 1970 en adelante. En el sur de California, donde 41 por ciento de los habitantes son hispanos y conforman la mayoría de la población, existe la tercera concentración más grande de musulmanes. Según un estudio de la Universidad de Georgetown, ocho por ciento de los latinos cambian de religión en los Estados Unidos, volviéndose protestantes o mahometanos, en muchos casos por simple rebeldía contra la familia y la tradición. Los más radicales tienden a adoptar el extremismo religioso como forma de desacato al sistema. Las cárceles norteamericanas son los lugares de mayor adoctrinamiento y conversión al Islam. Los reclusos encuentran en la sharia un instrumento poderoso para unirse, expresar su rencor y tratar de destruir al hombre blanco junto con su cultura.

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