Las vírgenes y los santos patronos del verano

La concejala de Fiestas del Ayuntamiento de Sagunto, Remei Torrent, del grupo Compromís, al que pertenece el Alcalde, Quico Fernández, ha hecho unas consultas y posteriores declaraciones de las que difícilmente podemos salir del asombro. Según la concejala, «se han hecho consultas tanto al Arzobispado como al Vaticano, pero no es posible considerar a dos patronas de un mismo municipio, nos remiten a considerar una patrona y el resto de barrio» y parece ser que desde el equipo de Gobierno les han indicado a las peñas que «los municipios solo tienen un patrón, en este caso los Santos de la Piedra, mientras que la Virgen de Begoña no puede ser patrona porque El Puerto no tiene la entidad de Pueblo».

Dejando a parte el santoral, las fiestas que se celebran en Sagunto pasan completamente desapercibidas en El Puerto y viceversa, como anécdota se puede comprobar que el día de la fiesta mayor en Sagunto, que es festivo en todo el municipio, pilla tan de sorpresa en El Puerto que numerosos vecinos se ven sorprendidos cuando van a realizar las compras habituales y se encuentran los comercios cerrados, la pregunta al primero que pasa ¿Que hoy que día es? Esto ni es bueno ni malo, es la realidad tozuda de toda la vida.

Pero hay quien está empeñado en negar la realidad, porque no encaja en su esquema mental y, con todo el furor de los conversos, está enzarzado en una cruzada por suprimir de El Puerto todo lo que se salga de su guión, es decir, todo: ¿Cucañas?, no, ¡Festival de Estiu!, ¿Casino?, solo no, ¡Casino Vell!, ¿La Nave de Talleres?,no, ¡La Nau!. Lo de la enseñanza merece mención a parte.

Y como parte de esta política está el acoso a las fiestas de agosto, cuyo día grande se celebra en El Puerto, como todo el mundo sabe, el 15 de ese mes, que coincide en el santoral católico con el día de la virgen de Begoña, y, para justificar el acoso, dice Remei Torrent, la concejala, que ha consultado nada menos que con el Arzobispado y con el Vaticano, para ver si tenemos derecho a una virgen que nos apadrine, y parece ser que no, que no tenemos derecho. Y ya puestos en este tema veamos a que institución ha realizado la consulta, que no es cualquiera, nada menos que a la Iglesia, que como parte importante y complementaria del poder político, disfrazado de espiritualidad, siempre se ha apropiado o adaptado de todo lo que ha considerado útil para sus fines, y un caso ilustrativo es la transformación del 1º de Mayo en 1955 a cargo del infame fascista Pio XII en el día de San José Obrero (Artesano en España, que la sola palabra Obrero era ya subversiva), por cierto, que este elemento aún conserva una calle en el barrio Churruca. Y casos como este en todo el resto del santoral.

La Iglesia no se ha caracterizado, precisamente, por aportar diversión y alegrías a la gente, antes al contrario, uno de sus fines específicos ha sido tratar de convencernos de que estamos en este mundo para trabajar como mulos y padecer, que es la forma mas fácil de ganarnos el cielo, la gloria eterna, y que no nos preocupemos de pedirles cuentas a los explotadores, a los ricos, porque a esos se les va a caer el pelo en la otra vida, pues va a ser mas fácil que un camello entre por el ojo de una aguja que uno de ellos entre en el cielo. ¡Van directos al infierno!

Evidentemente, semejante discurso no ha encontrado nunca mucho predicamento en El Puerto, prueba de ello es que las encuestas encargadas por el arzobispado a mediados de los años cincuenta, daban entre un 3% y un 5% de creyentes, de lo que se lamentaban algunas órdenes religiosas presentes en nuestra ciudad.

Entre los adolescentes y la juventud ha habido devotos, pero a su manera, cuando mayor devoción ha habido por vírgenes o santos ha sido precisamente en el mes de agosto, sobretodo durante las fiestas, coincidiendo con el boom turístico en España, vírgenes y santos barones que venían de Madrid, Teruel, Francia, Holanda, Suecia o Alemania a pasar las vacaciones, y suponían una liberación para la juventud de ambos sexos de toda la represión acumulada, amparados en el bullicio y el anonimato. Como este tipo de jolgorio no concordaba con su política de sacrificio y sumisión, eso sí, para ganar la vida eterna, multiplicaban los anatemas y amenazas de condenas al infierno por toda la eternidad, y con toda clase de males y enfermedades, pero con escaso éxito, incluso lo de la amenaza de quedarnos ciegos surtía efecto, quizás porque casi toda la actividad se realizaba a tientas.

En esta política de amargar la vida a la gente no había fisuras en el clero, participaban con entusiasmo desde el párroco de San José hasta el párroco de la Virgen del Carmen, aunque se llamase Jaime, pasando por los del resto de parroquias.

Con todos los antecedentes, que a estas alturas se descuelguen desde Sagunto, con que no hay más santos que los de la Piedra, que lo han consultado con las sotanas, a muchos nos deja asombrados, por dos motivos, uno por la inquina superlativa que Compromís está demostrando una vez más por El Puerto y todos sus referentes y, por otro lado, por el reconocimiento que desde la concejalía se realiza de la institución más casposa de la sociedad española, la Iglesia. Precisamente, desde un Ayuntamiento que hace poco proclamaba su laicidad. Nos gustaría saber que dicen los socios de gobierno de Compromís al respecto, sobre todo Izquierda Unida y ADN.

Sería conveniente que se cambiara la dinámica, desde Compromís hasta Iniciativa Porteña y se dejaran los santos al margen de las celebraciones festivas y, sobretodo, que se dejara al margen a la Iglesia, que bastante daño ha hecho ya en nuestro país, en España.

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