Las raíces budistas de Europa

En pocos meses se aprobará la Constitución Europea (CE), documento fundacional para el futuro de la Unión. El debate sobre la referencia explícita al cristianismo en el preámbulo de la Constitución Europea sigue al rojo vivo. El lobby católico, la Conferencia Episcopal Europea, buscando aliados por doquier, “acepta” que se nombre al Islam también entre las herencias sobre la que los europeos vamos a construir nuestro futuro.

  La carrera ha comenzado y no pasarán 24 horas antes de que alguien eche en falta la mención a las raíces judías. Pero claro, si hablamos de raíces, profundicemos, ¿pueden soslayarse las raíces gnósticas de la cultura cristiana, si hasta el mismo San Pablo perteneció a esta corriente? Pero ¿se puede hablar de gnosticismo y dejar de mentar sus afinidades con el mazdeísmo y el zoroastrismo oriental? ¿Y no son esas religiones transmisoras en occidente de la rica tradición budista? Creo que obviar la referencia a las raíces budistas de Europa sería una injusticia histórica de la que sólo podremos arrepentirnos en el futuro.

Sería para reír si no fuera tan triste. Los lobbies clericales maniobran, presionan,  compran, venden y alquilan voluntades para figurar destacada y preferentemente en el documento que ha de ser fundamento de la construcción europea. No les basta con el proyectado Art 51 que, con la excusa de subsidareidad mantiene los privilegios de las iglesias nacionales. El objetivo no es otro que colocar su Caballo de Troya, su pequeño asidero para socavar mañana la aconfesionalidad de las instituciones europeas que hoy se están construyendo.

El documento fundacional europeo no debe mencionar a la religión cuya jerarquía con incansable y milenario denuedo ha defendido a los privilegiados y combatido las libertades. La CE no debe mentar las raíces históricas que nos lastran, sino las alas con que volar en el s.XXI, y el clericalismo cristiano, musulmán, judío, hinduista o budista ha sido en la historia y sigue siendo, el chapapote que empapa las plumas de la emancipación.

Print Friendly, PDF & Email

También te podría gustar...