Las protestas por la quema de coranes se extienden por Afganistán

La indignación por la quema de copias del Corán, el libro sagrado del islam, en una base de la OTAN en Afganistán el martes ha desembocado en un segundo día de movilizaciones, que se han extendido a varias ciudades, a Kabul, a Jalalabad, Parwan y a Herat. Centenares de personas se han concentrado en protesta, han rotos cristales de coches y se han enfrentado a la policía, según testigos citados por la agencia Reuters. Al menos siete han muerto y 35 han resultado heridas hoy por disparos de la policía durante las protestas registradas en varias localidades. Los disturbios más graves se han producido en el distrito de Shinwari, en Parwan, donde hay seis fallecidos y catorce heridos por la acción policial, según informa Efe. Un manifestante ha muerto en Jalalabad, según un médico citado por la agencia France Presse, y una decena han resultado heridos de disparos en la misma ciudad y otra decena en Kabul, según fuentes oficiales.

Los manifestantes gritaban "muerte a América y "muerte a [el presidente Hamid] Karzai". "Cuando los americanos nos insultan hasta este punto, nos vamos a unir a los insurgentes", ha declarado Ajmal, un manifestante de 18 años. Lo sucedido es un desastre para las relaciones públicas de EEUU, que intenta pacificar el país. La embajada estadounidense en Kabul informa en su twitter y en su página web que ha cerrado sus puertas y ha suspendido todos los desplazamientos de su personal como medida preventiva de seguridad. Además advierte a los ciudadanos estadounidenses en el país a tomar precauciones al viajar.

El jefe de la ISAF, la misión de la OTAN en Afganistán, el general Allen, pidió perdón la víspera después de que trabajadores afganos de la base aérea de Bagram que iban a sacar la basura descubrieran, entre los deshechos, restos de libros sagrados. Los musulmanes tienen unos procedimientos específicos para deshacerse de las copias antiguas. Horas después, el secretario de Defensa, Leon Panetta, también pidió disculpas. "pedimos disculpas al pueblo afgano y reprobabos esta conducta [la quema de textos religiosos] en los términos más duros", recalcó el portavoz de la Casa Blanca. El general Allen había recalcado que el suceso de ninguna manera fue intencionado.

El general Allen prometió una investigación para que nada semejante vuelva a suceder. ISAF explicó luego que se trataba “de materiales religiosos recogidos en el centro detención de Parwan y entregados inadvertidamente a las tropas para que los quemaran”. Fuentes afganas indicaron que el material aprehendido era usado como medio de comunicación y de adoctrinamiento entre los presos de Parwan, donde se encuentran lo más recalcitrantes talibanes y extremistas que luchan contra el Gobierno de Hamid Karzai y las tropas occidentales.

La inmediata intervención del general Allen con gesto grave y apelando por dos veces al “noble pueblo afgano”, repetida reiteradamente por las televisiones locales, fue un intento de apaciguar ánimos y evitar un estallido de furia popular como los habidos en el pasado, casi siempre terminados con numerosos muertos.

El incidente es un golpe más a la cuidadosa estrategia diseñada por el general para mimar la relación con los afganos y evitar a toda costa herir sensibilidades culturales y religiosas. Difícil disciplina para un contingente de 130.000 soldados. A primeros de año, un vídeo con cuatro marines orinando sobre cadáveres de talibanes dio la vuelta al mundo aunque no suscitó conmociones públicas en Afganistán. Un par de semanas después un afgano que se formaba en una base militar francesa en la provincia de Kapisa disparó contra un grupo de soldados y mató a cuatro de ellos. Luego dijo haber actuado como respuesta al vídeo, si bien la investigación reveló que había sobornado a responsables de reclutamiento para enrolarse con intención de atacar a los extranjeros.

Las tropas aliadas tienen previsto retirarse de Afganistán en 2014.

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