Las musulmanas isleñas defienden el velo

Las mujeres islámicas residentes en la capital no comparten la prohibición legal del clásico hiyab

Houriya nació hace 50 años en Marruecos. Tiene la tez morena, varios lunares en la cara y se expresa en un castellano entendible. Mantiene entre sus manos una especie de rosario mientras espera que el imán de la mezquita de la calle Viriato, en la capital, comience la jutba, tradicional plegaria islámica de los viernes al mediodía. "Tengo muchas ganas de hablar de este tema", puntualiza cuando se le pregunta sobre su impresión respecto a la prohibición en varias comunidades catalanas del uso del velo y el niqab en espacios públicos.

En otro momento, Houriya, de origen marroquí y a quien no le apetece dar su apellido, aclara que "están atacando una vestimenta que las mujeres musulmanas creyentes nos ponemos voluntariamente. Además, quiero aclarar que el velo no tiene nada que ver con el burka que, en cambio, no es una prenda religiosa sino una costumbre de algunos países árabes ". En la misma línea se pronuncian una veintena de mujeres árabes asistentes el pasado viernes al Centro Islámico de Las Palmas de Gran Canaria con motivo del discurso religioso pronunciado por el imán Mohamed Mahmoud Saleh. En el grupo hay mujeres procedentes de Marruecos, el Sahara, Senegal, Mauritania, Guinea Conakri, Argelia, Egipto y Liberia. Todas ellas musulmanas y dispuestas a defender su independencia a la hora de elegir vestimenta, así como sus fuertes creencias en el profeta Muhammad, nombre castellanizado como Mahoma.

Para Falimutori, de 44 años y procedente de Mauritania, las mujeres islámicas usan el hiyab, la shilaba y el chador voluntariamente. Salen a la calle con prendas que ocultan su cuerpo como un símbolo marcado por el mensaje del fundador del Islam, Muhammad. Busca apoyo a sus palabras entre el texto de un ejemplar del Corán que, acto seguido, aprieta entre las manos.

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