«Las mujeres no pueden celebrar misa, igual que yo no puedo tener hijos»

El arzobispo de Tarragona explica la razón por la que en la Iglesia católica no hay sacerdotisas

El arzobispo metropolitano de Tarragona, Jaume Pujol, considera que las mujeres no pueden oficiar misa "porque cada uno tiene una función" y lo ha argumentado diciendo: "Yo tampoco puedo hacer algunas funciones que hacen las mujeres, no puedo traer los hijos al mundo".

En una entrevista en el programa Els Matins de TV3, el presidente de la Conferencia Episcopal Tarraconense ha dicho que cree en  la igualdad entre hombres y mujeres en la Iglesia católica,  “porque todos somos hijos de Dios y todos tenemos la misma dignidad”. “La Iglesia está formada por fieles, por los bautizados, uno entra en la iglesia cuando es bautizado y todos somos iguales. Después tenemos diferentes funciones”, ha afirmado el primado, informa EFE.

“Yo nunca podré ser una mujer”
“Si me pregunta cuándo llegaremos a tener las mismas funciones (entre hombres y mujeres) -ha añadido el arzobispo- le diré que yo nunca podré ser una mujer. Y, hoy, la mujer en la Iglesia tiene un papel importantísimo, nunca la he sentido un poco más abajo que nosotros”. Según el arzobispo, “una mujer no puede oficiar” porque cada uno tiene su papel. “Yo tampoco puedo hacer algunas funciones que hacen las mujeres. No puedo traer los hijos al mundo”.

Homosexuales
Sobre los matrimonios homosexuales, monseñor Pujol ha afirmado que él distingue “entre personas y el comportamiento de las personas. Como personas, todas son hijas de Dios”, pero ha agregado que “hay comportamientos que no son adecuados ni para la persona ni para la sociedad y esto lo tenemos que pensar mucho”.

A los 18 años ingresó en el Opus Dei
Jaume Pujol Balcells, que desde 2005 es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y de la de Universidades de la Conferencia Episcopal Española, también está contra el aborto. “Tiene que ser la sociedad la que reclame que volvamos a un poco de cordura, porque no puede ser que la vida sea tratada de esta manera”, ha asegurado. Para el prelado, que a los 18 años pidió ingresar en el Opus Dei y que convivió once años en Roma con Escrivá de Balaguer, el aborto es “un gran daño para nuestro país y para las personas que lo hacen”.

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