Las mezquitas europeas deben elaborar un registro de imanes radicales, según un clérigo

Las instituciones islámicas en Europa deben elaborar «un registro de imanes radicales» para hacer «un seguimiento de los extremistas» y ayudar en la lucha contra el terrorismo, dijo en una entrevista con Efe Saíd Bouharrou, miembro del Consejo de Mezquitas marroquíes en Holanda.

«Hemos visto que un imán radical no se queda en un solo país. Se mueve por Europa repartiendo sus ideales extremistas. Hoy está en Bélgica, mañana en Holanda o España. Por eso hay que tenerlos fichados y debemos hacerlo las propias mezquitas», advierte.

La propuesta de Bouharrou pasa por que «los Consejos de mezquitas tengan una lista de todos los imanes que predican en el país y luego se establezca un registro de los radicales para compartirlo con sus homólogos en otros países, y así tenerlos vigilados».

La idea, añade, es que «si un imán belga viene a Holanda» la institución en cuestión sepa que ese clérigo «ya fue rechazado en Bélgica y las razones» por las que eso pasó.

El imán de Ripoll Abdelbaki es Satty, presunto cerebro de la célula que cometió los atentados en Barcelona y Cambrils (Tarragona), viajó a Bélgica hace dos años, antes de volver a Cataluña a ejercer como clérigo.

«En los tiempos que corren, un registro de imanes radicales es más necesario que nunca. La comunidad islámica debe trabajar junta y ayudar al Gobierno a luchar contra esta lacra que amenaza a nuestros jóvenes», alertó.

Este religioso reconoce que el propio gobierno «no puede decirle a un imán lo que tiene que predicar» porque eso se considera «anticonstitucional», pero la sociedad musulmana «sí puede y debe hacerlo».

Las instituciones musulmanas establecerán «un criterio y una línea roja» para ir «todos en la misma dirección» y para que «cuando un imán diga algo peligroso, quede constancia de ello», y evitar así que predique en otras mezquitas y en otros países.

El criterio, la línea que separa lo radical y lo pacífico, será muy «específico y no de cualquier manera», y debe establecerse en una reunión entre los Consejos de Mezquitas de todos los países europeos.

«Nosotros, los musulmanes, tenemos que tomar la iniciativa y ayudar en esta lucha para, también, poder protegernos y proteger nuestra sociedad y religión de las personas peligrosas para la convivencia y la paz», afirmó.

Bouharrou pidió también a los gobiernos europeos «ayuda para trabajar juntos» y controlar a los más radicales.

«Un registro y la unidad entre la comunidad musulmana y las autoridades será un mensaje para las personas radicales, para que tengan claro que no tienen carta blanca para envenenar a nuestros jóvenes y niños», aseguró.

Este Consejo de Mezquitas ya ha empezado a recoger los nombres de imanes radicales como el salafista Fawaz Jneid, conocido por sus sermones radicales y por incitar al extremismo, que ya fue vetado por las autoridades holandesas durante seis meses.

Bouharrou lamentó que, en «España, por ejemplo, cualquiera puede ser imán y poner en marcha su propia mezquita, sin ninguna ley ni control» de las autoridades.

«España debe empezar de cero. Necesita organizaciones regionales y nacionales de mezquitas fuertes, con las que poder hablar en representación de los musulmanes. Abrir una mezquita en un garaje, como pasa allí, es un gran riesgo», advirtió.

Asimismo, recomendó que los alcaldes y presidentes de comunidades «se comuniquen con la comunidad religiosa» en su ciudad y se «reconozca de una vez por todas que los musulmanes son parte de la sociedad española».

«Un Gobierno que no tiene en cuenta a parte de su sociedad se convierte en parte del problema», apuntó.

Por otro lado, Bouharrou hizo hincapié en la «educación como pilar necesario» para que los imanes sean «realmente» una parte constructiva de la sociedad.

«Muchos vienen de otros países a predicar aquí, sin tener conocimientos sobre la Constitución, los valores de la sociedad, o hablar el idioma. La educación va a permitir mantener una línea común en las mezquitas», señaló.

La Universidad de Ámsterdam está trabajando, junto con el Consejo de Mezquitas, en un curso destinado a los clérigos religiosos que les educará en la lengua, la cultura y la Constitución holandesa antes de poder predicar en una de las 480 mezquitas del país.

El Consejo se ha comprometido a no permitir predicar a un imán que no haya superado dicho curso porque estos no son «únicamente predicadores sobre el Corán, sino que deben ayudar en la integración de los musulmanes» en la sociedad.

Bélgica hizo controles más de 60 mezquitas

Las autoridades belgas llevaron a cabo en 2016 controles sobre alrededor de 60 mezquitas como parte de la lucha contra el islamismo radical, lo que equivale a uno de cada cinco lugares de culto del islam en el país, informó el diario De Tijd.

Aunque algunas visitas provocaron la apertura de investigaciones, en la mayoría de los casos se descartaron vínculos con grupos terroristas.

Las investigaciones abiertas se centraron principalmente en la gestión de la mezquita, y alrededor de los imanes y los que acudían a rezar.

La información procede de una respuesta a una pregunta parlamentaria del ministro belga de Justicia, Koen Geens, del que se ha hecho eco hoy el diario neerlandés.

El servicio de Seguridad belga habría concluido que «los grupos terroristas no se caracterizan por su formación teológica, sino todo lo contrario», según el texto.

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