Las lluvias del invierno y la falta de cuidados degradan las tumbas del cementerio judío de Plasencia

Los restos siguen en un descampado sin ningún tipo de protección de los elementos o del vandalismo

La acción de las abundantes lluvias y la falta de atención han degradado numerosas tumbas excavadas en el suelo del Berrocal, pertenecientes el antiguo cementerio judío. A la acción de los elementos sobre el granito en descomposición sobre el que se encuentran excavadas las sepulturas se suman los efectos derivados de la falta de vigilancia, vallado y protección para evitar los impactos negativos que supone el acceso indiscriminado de personas al yacimiento. Amén del encharcamiento y aterramiento durante meses de las sepulturas.
La situación ha provocado la queja de vecinos preocupados por la conservación de este legado patrimonial singular de Extremadura. No en vano se trata de la única necrópolis hebraica previa la expulsión de los judíos de 1492 que se conserva en la región.
Esto ha hecho que algunas de las tumbas hayan perdido su perfil con derrumbes hacia el interior o estén llenas de tierra lo que desdibuja la silueta y las convierte en poco menos que unos 'hoyos' con hierbajos nacidos y que crecerán con la primavera.
El problema de la vegetación tiene fácil remedio y está previsto que la concejalía de Obras haga una limpieza para que está en mejores condiciones de visitarse durante esta Semana Santa. Así lo indica la edil de Patrimonio, Mónica García. «El Ayuntamiento va a hacer una limpieza y un desbroce porque el invierno con tanta lluvia ha sido criminal y habrá que eliminar la vegetación». Ésta señala la preocupación de su departamento por la conservación del cementerio y explica que el deterioro de las tumbas está motivado por la acción del agua que ha contribuido a deteriorar más rápidamente «un granito que casi se disgrega».
Ante la situación anuncia que va a pedir a la Consejería de Turismo y Cultura un informe para que «nos diga cómo podemos proteger las antiguas sepulturas para que el deterioro no avance y poder conservarlas». «A lo mejor, piensa la concejala, resulta que lo mejor es tapar algunas para que no se degraden más, pero esto lo tendrá que decir un informe técnico de la consejería». La edil cree que el cubrimiento de algunas de las tumbas tampoco va a afectar a la lectura del yacimiento que puede seguir interpretándose suficientemente por que hay «tantas sepulturas que si se tapan cuatro o cinco se entenderá perfectamente la necrópolis».
El enterramiento de restos arqueológicos es práctica habitual para determinados casos y yacimientos. Como ejemplo, cabe señalar que la técnica utilizada en las fosas de represaliados del franquismo excavadas ha consistido en la colocación de una manta de plástico para preservarlas, antes de cubrirlas de nuevo. En el caso de Plasencia, las tumbas descubiertas del cementerio judío están perfectamente estudiadas y documentadas, gracias al estudio arqueológico de excavación hecho por la Junta.
Competencia local
La conservación y mantenimiento del antiguo osario judío es competencia municipal después de que la Junta de Extremadura lo excavara y limpiara parte del mismo, señalizando una serie de itinerarios con postes de madera y cable y pusiera unos paneles informativos para su visita. A falta de cerramiento es accesible para todo el mundo. A eso se limitó la intervención de Cultura después de años de anunciar la creación de un centro de interpretación como parte de un anunciado proyecto de musealización que nunca llegó.
A trancas y barrancas, el ejecutivo regional cumplió como quiso ese compromiso. Fue en septiembre del año pasado. Hace un año ahora que la consejera Leonor Flores anunció que el proyecto descartaba el cerramiento del yacimiento para protegerlo. Y que se quedaba en lo que ha sido.
Flores justificó el cambio de criterio en que así lo decidió, en favor de una alegada preferencia judía por los espacios abiertos conocida, dijo, a partir del contacto que estableció con asociaciones y expertos en el mundo hebreo. Estos le habrían comunicado que, a raíz del exterminio nazi en los campos de concentración, se acrecentó esa debilidad hacia los escenarios abiertos, sin cerraduras.
Lo precisó en una visita a la ciudad en la que también anuncio que la conservación de este yacimiento se iba a mimar de una manera especial, instalando cámaras de vigilancia que disuadieran los actos vandálicos.
La propia Leonor Flores había anunciado un año antes que el antiguo osario iba a tener un centro de interpretación de la cultura sefardí, hecho por la Junta, durante otra visita local. Las obras se iban a empezar en cuanto fuera posible, aunque lo primero era acotar y limpiar el yacimiento, tal y como demandaba el equipo municipal.
Un mes antes de adelantar estas acciones el portavoz municipal del PP, Miguel Cantero, reclamó a la Junta que retomara el proyecto de musealización del cementerio judío y que cumpliera el compromiso de ponerlo en valor, con el centro de interpretación prometido por Flores. Lo hizo visto que durante el segundo semestre de 2009 la alcaldesa presidió la Red de Juderías de España y en previsión de los actos del décimo aniversario de la Jornada Europea de la Cultura Judía celebrados en Plasencia.
Además pidió que la ejecución del proyecto creara empleo y sirviera para promoción turística de la ciudad. El PP ha defendido la excavación al completo de la necrópolis y la construcción del centro de interpretación que ilustre a los visitantes de la importancia que entraña. En vez de los paneles con que se solventó el compromiso.
Después de cinco siglos de olvido, la Junta anuncio en 1999 la recuperación del antiguo osario judaico. Diez años de promesas incumplidas pasaron hasta la intervención a medio gas del verano pasado. En la demora incidió la demora del Ayuntamiento en adquirir los terrenos a sus dueños. Hoy sigue siendo olvidada zona de paseo de mascotas y de paso de yonkis.
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