Las horas perdidas por la asignatura de religión

Mientras sus compañeros estudian Religión, cientos de alumnos deben ser atendidos debidamente en sus centros sin recibir contenidos sobre las materias que cursan

Cada centro educativo valenciano se lo monta como puede ante la prohibición de impartir contenidos curriculares durante el hueco lectivo que le queda a los alumnos que no han elegido la asignatura de Religión. «De lo contrario, se supone que tendrían ventaja al disponer de más horas de aprendizaje», matiza un profesor. Cada colegio o instituto intenta navegar como mejor sabe. En muchos casos, es con imaginación y, por pura responsabilidad, prácticamente en ningún aula o patio se juega al parchís en ese tiempo, que era lo que se temía hace unos años.

«Como madre, he sentido que mis hijos han estado discriminados porque si existe la alternativa —o como se denomina desde 2006 en la Ley Orgánica de Educación (LOE): «Atención Educativa Debida»— es porque hay Religión. Lo que realizan en esas horas es a voluntad del profesorado, que está obligado a la vigilancia y custodia de los alumnos, ya que los centros no tienen por qué tener material y no pueden impartir contenidos curriculares», explica Carmen Rosales, asesora de la Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos, y cuyos niños nunca han sido matriculados en Religión. «Deberes, trabajos, estudiar, patio. Son algunas de las actividades. Mi hijo lo pasó peor porque en Infantil era el único niño que hacía alternativa. Primero ayudaban a la maestra a ordenar la biblioteca y, a medida que se iban haciendo mayores, les dieron unos cuadernos de Ética. Es una pérdida de tiempo», se queja.

En cambio, en el colegio público Comunitat Valenciana de Valencia, los alumnos de Primaria se lo pasan fenomenal en «Atención Debida», donde son mayoría frente a Religión, con grupos de 3 a 7 niños. «Dependiendo del profesor, ya que cada uno plantea sus dinámicas, aprenden técnicas de estudio, actividades de teatro o, si es un grupo conflictivo en el patio, se realiza una labor tutorial y se debate sobre las causas», comenta su director, José Vicente de Sousa.

El presidente de la Confederación Católica de Padres de Alumnos en la Comunitat Valenciana, Nicolás Sánchez, afirma a Levante-EMV que «en los colegios concertados no suele haber problemas porque se imparte mayoritariamente Religión, aunque puede que algún alumno no la elija. Siempre hemos defendido que la asignatura alternativa debería servir para que los jóvenes conocieran el fenómeno religioso, todas las religiones, pero el PSOE eliminó la Historia del hecho religioso que propuso en su momento el PP».

Sánchez es contrario a que Religión se ponga a una hora «poco razonable» como, en su opinión, sería la última de la tarde que es cuando los alumnos están deseando terminar las clases.

Actividades para no aburrirse
Esta medida es la que han adoptado en el IES Ballester Gozalvo de Valencia. El profesor Xose Souto señala que Religión o alternativa, que es la opción del 90% de sus estudiantes, está a última hora de la mañana o de la tarde. En su centro se lleva a cabo «el estudio asistido o deberes. Pero , como no puede haber contenidos, se busca fomentar la lectura entre los alumnos o el debate con películas como «El Bola». Si no, se aburren», apunta.

En el IES Ravatxol, en la pedanía de Castellar, recuerdan que el alumno de la ESO debe cumplir las 32 horas a la semana, si son de segundo y tercer curso, por lo que no se pueden ir del instituto. «Las condiciones del centro permiten atenderlos. Se suele dedicar tiempo al estudio asistido y hay otros profesores que promueven programas de Ética. En ningún caso se plantea que ese tiempo sea para jugar al parchís, por ejemplo», matiza su director, Josep Lluís Peris.

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