Las grandes religiones dialogan en Madrid para mejorar su imagen

El Papa envía a un cardenal a la conferencia convocada por Arabia Saudí

El renacentista y muy nacionalcatólico Patio de los Austrias del palacio de El Pardo acogió ayer a un centenar de líderes de las principales religiones del mundo, convocados en Madrid por el rey de Arabia Saudí, Abdalá Ben Abdelaziz. Es la gran singularidad de esta Conferencia Internacional para el Diálogo: que la llamada a celebrarse procede de La Meca, la cuna del islam, y de un país que no practica precisamente el pluralismo confesional.

También sobresalieron los mensajes a la unidad y el entendimiento, alejados de las tradicionales disputas entre líderes políticos disfrazados de religiosos, que tantas desgracias han causado -y ocasionan aún- a la humanidad.

Ahora toca proclamar que el islam y el resto de las confesiones son "moderación y tolerancia". El monarca saudí lo explicó con estas palabras: "Las religiones que Dios quiso conceder dichosamente a los seres humanos han de ser medios para su felicidad. Hemos de decir al mundo que la diferencia no tiene que conducir al enfrentamiento. Las tragedias vividas no han sido motivadas por las religiones, sino por los extremismos que adoptaron algunos de sus seguidores y por las creencias políticas".

Otra novedad de esta conferencia internacional es su voluntad de trascender la dialéctica, por muy bondadosa que sea, para acordar medidas concretas "por la paz y la justicia". No será fácil lograrlo, por las experiencias pasadas. Dijo el secretario general de la Liga del Mundo Islámico, Abdalá al Turki, la organización que convoca este foro a instancias del rey Abdalá: "Espero que esta conferencia no sea estéril, como otras anteriores, sino que concluya con propuestas y observaciones concretas". Esas conclusiones se darán a conocer el viernes y empezaron a discutirse ayer en varias mesas de encuentro.

La vistosidad del patio principal del palacio de El Pardo plasmaba el éxito diplomático del encuentro, inaugurado pasadas las 14 horas por los reyes de España y de Arabia Saudí. Buena parte de los invitados acudieron ataviados con los atuendos de su religión, entre ellos, el representante de Benedicto XVI, el cardenal Jean Louis Tauran, vestido con la pomposidad de los príncipes de la Iglesia romana. Tauran, presidente del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso, hablará en la clausura el próximo viernes.

Ocuparon lugar destacado en el Patio de los Austrias el ex primer ministro británico Tony Blair, y el fundador de la liga por los derechos de los afroamericanos en EE UU, Jesse Jackson. Por parte del Gobierno español, cuyo presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, se sentó, silencioso, a la izquierda del rey Abdalá, acudieron los ministros de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, y de Justicia, Mariano Fernández Bermejo.

El rey Abdalá apuntó otra de las ideas que buscan subrayar el respeto de su confesión por las otras religiones, al menos en la literatura de los libros sagrados. "¡Oh, gente! Os hemos creado de un varón y una hembra, y os hemos convertido en pueblo y tribus para que os conozcáis", citó.

Después de agradecer la generosa respuesta a su invitación a reunirse en Madrid, el monarca proclamó: "Traigo conmigo un mensaje de la nación islámica representada en sus teólogos y pensadores que se reunieron en la ciudad santa de La Meca, un mensaje que anuncia que el islam es la religión de la moderación, la ponderación y la tolerancia".

La idea del respeto a las creencias ajenas la dejó clara Mahoma, el profeta de los musulmanes, pero no siempre se practica, para desgracia del mundo árabe y de la humanidad entera. Pero el rey Abdalá la reiteró ayer de forma tajante: "Todos creemos en un único Dios, el cual estableció que las religiones de las gentes sean distintas. Si Él hubiera querido, habría impuesto una sola religión a toda la humanidad. Nosotros nos reunimos aquí para confirmar que las religiones que Dios nos quiso conceder han de ser medios para la felicidad, no de disputa y de enfrentamiento".

Al pluralismo religioso se refirió el rey de España en un brevísimo discurso. Dijo: "España cuenta con una conocida tradición como tierra de enriquecedora encrucijada de culturas y religiones. Somos un país que ha construido su democracia en torno a la tolerancia, la convivencia y el respeto mutuo. Esta Conferencia Mundial para el Diálogo ha despertado un evidente interés. Desde el mutuo respeto a nuestras respectivas creencias, el diálogo debe dirigirse a facilitar el mejor conocimiento mutuo, a subrayar aquellos valores en los que coincidimos, y a promover la colaboración y el entendimiento recíproco".

En los debates abiertos ayer participaron el ministro de Cultura libanés, Tarik Mitra; el consultor en el Banco Islámico de Dubai Husein Hamed Hasan; el presidente de la Fundación estadounidense Appeal Conscience, el rabino Arthur Schneier, y el presidente de la Asociación Internacional del Diálogo en India, el doctor M. M. Verma.

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