Las fiestas navideñas, el ‘vía crucis’ para los grupos laicos

Los activistas de Europa Laica sugieren que se limite a lugares de culto o exposición la presencia de belenes y otra simbología católica que copa los espacios públicos. La sobreexposición de este tipo de ornamentos simboliza, a su juicio, que el Estado da preferencia al cristianismo por encima de otras religiones.

El Niño Jesús, la Virgen María, San José, la vaca y la mula esperan a la vuelta de la esquina a cualquier viandante que transite estos días por ciudades y pueblos. En cualquier escaparate, ya sea el establecimiento una carnicería, una corsetería o se dediquen a vender productos ortopédicos, esconde en su interior, a veces agazapado y otras, sobresaliente, un nacimiento en su interior. Los colegios, las residencias de ancianos, alguna institución, los hospitales …pocos edificios- a excepción de los públicos- son lo que se abstienen. la mayoría cobija en su interior un pesebre con al escena del nacimiento de Jesucristo. Y el soniquete de «Campana sobre Campana» o «A Belén pastores…» asalta al personal cuando menos se lo espera. Para el común de los mortales esta sobreexposición resulta, al menos, un tanto casina. Para las asociaciones de laicos, incluso ofensiva. A su juicio, todos estos ornamentos que han conquistado los espacios comunes simbolizan que el estado da preferencia al cristianismo por encima de otras religiones, un estado laico y aconfesional que no se adhiere, en teoría,  a ninguna religión determinada.

En Francia las asociacionces pro laicismo están inmersas en una campaña para pedir la retirada de los tradicionales nacimientos a las puertas de los edificios oficiales. Pero esta iniciativa no traspasará la frontera.

La asociación Europa Laica en España, una organización sin ánimo de lucro promotora del laicismo, el Estado laico y la separación de la iglesia, sí rechaza la proliferación de estos símbolos pero no van a entrar «en la batalla abierta emprendida» por sus compañeros franceses. «No es conveniente exhibir la simbología que representa una única religión sino que hay que reflejar el pluralismo religioso de cada sociedad. Pero la situación en España es muy diferente. Aquí, los belenes, independientemente de que seas o no católico, están muy arraigados, son una tradición impuesta por el catolicismo hasta la Constitución del 78 que mucha gente tiene interiorizada. Es muy difícil combatir eso», explica Francisco Delgado, el presidente de Europa Laica. Lo cierto es que ya son pocos los edificios de instituciones públicas que reproduzcan estas imágenes. Sí recurren a adornos navideños pero evitan figuras religiosas.

Una práctica «potenciada» en los centros educactivos

No obstante, desde Europa Laica insisten en respetar los belenes, para no herir sensibilidades, aunque sugieren que se limite esta exhibición a lugares de culto o exposiciones y confían en que las nuevas generaciones vayan dejando de lado esta tradición y la supriman de espacios comunes como las aulas de los centros de enseñanza. Reconocen los obstáculos para avanzar en ese deseo, ya que, aseguran haber detectado una extensión de esta práctica, fomentada a través de los colegios. «Hay delegados diocesanos en los centros educativos empeñados no solo en conservar la costumbre sino en pontenciarla», revela Delgado.

Aunque esta tradición navideña parece estar incoculada independientemente de la religión que se procese, según los últimos datos difundidos por el portal del Gobierno vasco, Irekia, el porcentaje de personas jóvenes que se definen católicas ha descendido notablemente en los últimos años. En 1998 un 59 % de la juventud de Euskadi de 15 a 29 años decía ser católica; en 2008 este porcentaje se redujo al 37 % y en 2012 apenas es del 34 %, aunque en realidad, a casi todos ellos les guste ‘armar el belén’.

Belén realizado con material reciclado en la Escuela Infantil de Corvera

Belén realizado con material reciclado en la Escuela Infantil de Corvera

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