Las declaraciones obispales y sus contradicciones

?ltimamente, cada vez que me llegan ciertos comentarios obispales se produce en mí una particular mezcla de estupor, inquietud e impotencia.

Estupor por ser incapaz de encontrarles la lógica lingüística –o, dicho de otro modo, el correlato racional entre las palabras y su significado real-; inquietud por temer el desenlace que tales comentarios pueden augurar, e impotencia por constatar que la evolución democrática en nuestro país avanza en sentido inverso a la ideología de la Iglesia Católica.
Las siempre impactantes manifestaciones del Obispo de Orihuela-Alicante, García-Gasco (máximo representante en España de la Congregación para la Doctrina de la Fe, nombre actual de la antigua Inquisición) son un claro ejemplo de lo que digo, y evidencian el radicalismo ideológico que, al parecer, requiere el cargo que ostenta el mitrado.

Veamos un ejemplo; en sus últimas declaraciones públicas el prelado ha hecho un llamamiento a la “legítima resistencia” contra un Estado que, según él, “invade los ámbitos soberanos de la familia”. Igualmente exige “fidelidad extrema” a la Iglesia para “no dejarnos llevar por los proyectos ideológicos que pretenden dividir a la escuela católica y manipular la educación” (….como para echarse a temblar si se interpretan estas palabras sin una buena dosis de espíritu crítico e ironía).

Veamos someramente las tres principales afirmaciones de esta disquisición y sus evidentes contradicciones. El Estado, según García-Gasco, invade los ámbitos soberanos de la familia; quizás debería afirmar lo que muchos piensan a tenor de las actuaciones obispales en esta materia, a saber, que quizás es la Iglesia la que invade los ámbitos soberanos de las libertades democráticas de muchos ciudadanos que no siguen, ni tienen por qué seguir, los criterios de familia tradicional que su dogmatismo impone.

Por otra parte, habla el jerarca católico de ideologías que, a su entender, pretenden manipular la educación. (…..) ¡Manifestación memorable!. Cualquier dogmatismo religioso impuesto en las aulas infantiles se corresponde, literal y objetivamente, con la definición exacta (ignoro si en el diccionario de la RAE) de manipulación ideológica y adoctrinamiento sectario. En realidad, las palabras citadas evidencian sin tapujos el deseo de imponer los dogmas católicos como los únicos válidos en el sistema educativo, lo cual constituye una negación de los derechos y libertades básicos de cualquier sistema democrático.

En realidad, cuando habla de “proyectos ideológicos que pretenden manipular la educación”, quizás quiera referirse su eminencia a proyectos ideológicos que pretenden que en la educación se deje de manipular. De hecho, la falsificación conceptual del lenguaje y la adulteración del significado real de las palabras de que hacen gala ciertas declaraciones de algunos prelados es sólo digna de los que poseen una gran maestría en el arte de la manipulación verbal más contumaz.

Y, por último, lo de la “legítima resistencia contra el Estado” lo que muestra visiblemente es un afán beligerante de quienes desean guerrear contra un gobierno progresista, y pretenden seguir ostentando su atávico poder ideológico, político y educacional. Para que luego digan desde los sectores católicos y ultraconservadores que es Zapatero el que crispa España. ¿Quién puede creerlo tras leer tales gloriosas declaraciones, o tras escuchar la COPE ?

Coral Bravo es doctora en Filología, máster en Psicología y miembro de Europa Laica
 

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