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Las contradicciones del supuesto «pecado original», del supuesto «mesías» y de la supuesta «salvación»

Lectura del texto completo en el archivo PDF adjunto de 20 páginas


Las contradicciones del supuesto “pecado original”, del supuesto “mesías” y de la supuesta “salvación

Antonio García Ninet

Doctor en Filosofía

El llamado “pecado original” con el que la Humanidad –a excepción de María- habría nacido, es una ridícula contradicción que ni siquiera aparece en el Antiguo Testamento, teniendo en cuenta, entre otras cosas, que el concepto de pecado hace referencia a una acción voluntaria en contra de una supuesta ley divina y que en el momento de nacer nadie ha realizado acción alguna voluntaria ni tendría por qué pagar por las supuestas culpas de otros.

1. Desde el Concilio de Cartago a finales del siglo IV, la jerarquía cristiana afirma como dogma de fe la existencia de un “pecado” cometido por Adán y Eva, que se transmitiría al resto de la humanidad con la excepción de María, la madre de Jesús. Se trata del llamado “pecado original”, cometido por Adán y Eva, desobedeciendo a Dios al comer del árbol del bien y del mal.

Sin embargo, en el Antiguo Testamento no se menciona tal “pecado original”, aunque se hace referencia a la desobediencia de Adán y Eva a una prohibición de Dios y al correspondiente castigo, tal como puede leerse en el Génesis, donde Dios le habría dicho a Eva después de su desobediencia:

Multiplicaré los dolores de tu preñez, parirás a tus hijos con dolor; desearás a tu marido, y él te dominará”1,

y a continuación dijo a Adán:

Por haber hecho caso a tu mujer y haber comido del árbol prohibido, maldita sea la tierra por tu culpa. Con fatiga comerás sus frutos todos los días de tu vida […] Con el sudor de tu frente comerás el pan, hasta que vuelvas a la tierra de la que fuiste formado, porque eres polvo y al polvo volverás”2.

O sea, esa desobediencia habría determinado que Dios les expulsara del Paraíso, les condenase a ganar el pan con el sudor de su frente, a parir con dolor, y, en el caso de la mujer, a quedar sometida al hombre. Sin embargo y por lo que se refiere a la cuestión de la mortalidad del hombre, tiene especial interés llamar la atención sobre el hecho de que en el último texto citado no se considera que exista una relación de causalidad entre aquella desobediencia primitiva y la mortalidad del ser humano, sino que simplemente se dé como un hecho que el hombre es polvo y al polvo volverá, al margen de aquel supuesto pecado.

Sin embargo y fiel al machismo bíblico, pero en contradicción con el texto anterior por lo que se refiere a la causa de la mortalidad del hombre, el autor de Eclesiástico dice que

Por la mujer comenzó el pecado, por culpa de ella morimos todos”3.

Pero, así como son muchas las ocasiones en que se hace referencia a Dios, castigando hasta la tercera y la cuarta generación, ésta es la única ocasión en que se hace referencia al primer pecado considerando a la mujer, representada por Eva, culpable de tal pecado; sin embargo, en ningún momento se afirma que el resto de la humanidad nazca con él, al margen de que herede sus consecuencias y, por ello mismo, tampoco se menciona nunca un pecado “tan original” que requiera de la encarnación divina para liberar de él a la Humanidad.

1 Génesis, 3: 16.

2 Génesis, 3: 17-19.

3 Eclesiástico, 25: 24.

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