Las confesiones no católicas suscitan recelo entre los jóvenes

Las diferencias religiosas parecen el principal motivo de exclusión en la sociedad granadina. Los jóvenes de la provincia, por ejemplo, coinciden en mostrar su desconfianza hacia la población musulmana.

Algo falla en Granada cuando, a pesar de que el número de inmigrantes en la provincia se ha multiplicado durante los últimos años, estos colectivos parecen vivir a veces en una burbuja, sin apenas contacto con la población local salvo el estrictamente profesional. La exclusión social de la población inmigrante es un hecho cada vez más notorio y preocupante en la vida diaria de la provincia, según alertó ayer Francisco Jiménez Bautista, profesor de Antropología e investigador del Instituto de la Paz y los Conflictos de la Universidad de Granada(UGR). Jiménez Bautista basa su denuncia en los datos de un estudio en el que ha interrogado a 400 jóvenes granadinos sobre la población inmigrante de la ciudad.

La encuesta forma parte de un trabajo que el profesor comenzó hace más de diez años y que muestra cómo la integración de estos colectivos en la vida local es una gran asignatura pendiente e, incluso, una "posible fuente de conflictos futuros". Los datos del análisis realizado por el profesor, y basado en 45 preguntas sobre los inmigrantes realizadas a jóvenes granadinos de entre 14 y 25 años en ocho distritos de Granada capital, reflejan que las diferencias religiosas son actualmente el principal motivo de rechazo al inmigrante, muy por encima de los aspectos económicos. Así debe entenderse el hecho de que la mayor parte de los jóvenes granadinos consultados hayan reconocido un alto nivel de recelo hacia la población musulmana, y en especial hacia el colectivo marroquí, el más numeroso en Granada.

Evangelistas. El profesor del Instituto de la Paz y los Conflictos de la UGR destacó también que otro colectivo que tampoco tiene fácil la integración en la ciudad es el de los evangelistas, que ya son un millón y medio en España y cuyos integrantes proceden mayoritariamente de países sudamericanos. "Los jóvenes encuestados asocian a los evangélicos más con organizaciones de funcionamiento poco claro que con una religión", aseguró. Y hay más, porque la población ortodoxa puede ser otro foco de exclusión por motivos religiosos en el futuro, advirtió el profesor.

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